bebidas azucaradas

Bebidas azucaradas: el eterno dilema de los refrescos

El agua debe ser siempre nuestra primera opción para hidratarnos, especialmente en estas fechas de tanto calor. Los anuncios no paran de bombardearnos con bebidas azucaradas como alternativa de ocio y casi como un hábito más que asimilado, pero no es así. En todo lo relacionado con nuestra ingesta, la prudencia y la moderación son los mejores consejeros. Más con el azúcar “adicional” que tomaríamos a diario, casi sin darnos cuenta ,con este tipo de consumo.

La forma más aconsejada para refrescarnos, el agua. Aun así, en época de vacaciones puede que salgamos más de lo normal a picotear o cenar fuera. Como siempre, optar por lo más saludable es lo recomendado y deseable para nuestra correcta alimentación, aunque en ocasiones se pueda hacer una excepción por fechas señaladas. Los hábitos saludables y una dieta equilibrada, acorde a nuestras necesidades, es lo que debe predominar en general.

«Bebidas azucaradas: el eterno dilema del consumo de refrescos»

Saco a relucir el tema de las bebidas azucaradas, ya sean refrescos o zumos envasados, ante una reciente investigación española que ha publicado el «Journal of Nutrition. Este estudio se ha llevado a cabo por un nutrido grupo de reconocidos expertos como son Cíntia Ferreira-Pêgo, bajo el liderazgo de los doctores Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, director de la Unidad de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Rovira i Virgili y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere i Virgili, e investigador principal de la red CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III.

Esta investigación forma parte del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea). Sin alarmismos ni reflexiones tajantes, ya que en la mayoría de los casos nuestro estado de salud es bueno, sí que es buen momento para pensar no tanto sobre si las tomamos o no, más ahora en vacaciones, sino el incremento de su presencia en nuestra vida diaria. El abuso que podemos estar haciendo de ese azúcar oculto, tan traicionero para el peso idóneo y con sus posible daños colaterales.

En este estudio se indica que existe una relación entre ingesta de cuatro tipos de bebidas (azucaradas, light, zumos naturales y envasados) con un aumento de las posibilidades de desarrollar síndrome metabólico en población mayor con alto riesgo cardiovascular.

¿Qué es el síndrome metabólico? Puede decirse que engloba un conjunto de factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial, obesidad abdominal, niveles elevados de triglicéridos y glucosa y bajos de colesterol bueno.

Esta investigación se realizó en 1.868 personas con una edad comprendida entre los 55 y los 80 años, sin síndrome metabólico al inicio del estudio, pero sí con un alto riesgo cardiovascular. Los resultados indicaron que al consumir más de cinco vasos semanales de bebidas azucaradas y edulcoradas se elevaba, su riesgo en un 43% y un 74% respectivamente en comparación con los que toman menos de un vaso en el mismo periodo de tiempo. Además, este patrón de consumo aumenta un 9% el riesgo de tener hipertensión y de presentar niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno). Los consumidores habituales de refrescos light, asimismo, tienen más riesgos de tener triglicéridos en sangre elevados y una mayor probabilidad de sufrir obesidad abdominal, según estas conclusiones.

Sin alarmismos, pero con moderación y alejados del consumo habitual

No hay que general alarmas ni olvidarnos para siempre de los refrescos azucarados. Eso sí, está claro que cuanto más natural sea lo que tomamos, mejor. Alejarnos de publicidad con las bondades que se asocian a estos refrescos, especialmente en aquellos casos en los que exista un perfil de riesgo cardiovascular alto. Evitar los zumos envasados como norma en merienda en los niños y priorizar la frescura que también proporciona la riqueza de las frutas de temporada como la sandía, etc. Como conclusión, lo ideal, no tenerlos dentro de nuestro “consumo habitual”, aunque los podamos pedir en algunas ocasiones.

proteina vegetal y frutos secos

Frutos secos: ricos en proteína vegetal y sustancias bioactivas

Los frutos secos, ricos en proteína vegetal y sustancias bioactivas, gozan de una inmerecida mala prensa, muchas veces porque se asocian sólo a su alto contenido en calorías. Es verdad que unos 100 gr contienen 600 Kcal, ya que su contenido en agua es muy bajo. Sin embargo, no hay que descartar las grandes propiedades y beneficios que tienen para nuestro organismo.

Pero es importante destacar que el 50% de las grasas que contienen, son de las que se denomian “grasas buenas”: grasas insaturadas, ácidos grasos omega 3, ácidos grasos oleicos y linoléicos. Con ellas podemos reducir el colesterol malo y a aumentar el bueno. So Por sus cualidades son alimentos que ayudan en la salud del corazón.

«Los frutos secos son ricos en proteína vegetal y sustancias bioactivas»

Aunque no son recomendables en las dietas hipocalóricas de forma general, debido a su alto contenido calórico, sí pueden tomarse en pequeñas cantidades, sin excedernos y siempre mejor crudos. Las recomendaciones diarias se sitúan en torno a unos 30 gr. al día. De ahí que sean ideales para introducirlos en ensaladas, platos habituales o en postres.

Eso sí, ante la duda, lo mejor es ponernos en manos de nuestro médico nutricionista, ya que, en ocasiones, pueden provocar alergias en personas con una alta sensibilidad o fermentaciones en el intestino, que provoca flatulencias. El profesional nos aconsejará sobre su introducción en nuestra dieta o selección en estos casos.

Por ejemplo, las vitaminas del grupo B que contienen, sirven para recuperarnos del cansancio, el síndrome premenstrual o combatir el estrés. Sus antioxidantes ayudan a luchar contra los radicales libres, que se relacionan con algunas enfermedades degenerativas y asociadas al envejecimiento.

Además, tienen abundancia de fibra y vitamina E, proporcionan calcio, y, en algunos casos puedan ser sustitutivos de la leche. La fibra de los frutos secos promueve un paso rápido de alimentos por el tracto intestinal, una forma de prevenir también el estreñimiento.

Asimismo, son ricos en proteína vegetal, y sustancias bioactivas como los flavonoides. Tienen un alto contenido en minerales, que aportan a nuestro organismo potasio, calcio, hierro, magnesio, y oligoelementos, como el zinc y el selenio. Con el fósforo que aportan se contribuye a mejorar la memoria y mantener la capacidad intelectual.

Los frutos secos: fuente de vitaminas

Algunas de sus propiedades, son:

– Favorecen una buena salud cardiovascular: Gracias a su aporte de fibra, sus proteínas vegetales. Son firmes aliados para proteger los vasos sanguíneos y reducir la presión arterial-

-Mejoran la inflamación: Su contenido en omega 3 y antioxidantes los hacen ser idóneos antiinflamatorios.

-Contribuyen a mejorar los niveles del colesterol bueno en la sangre.

-Son aliados contra el envejecimiento: la vitamina E que posee cuida de nuestars células.

-Asisten al buen mantenimiento de los músculos, por eso son muy consumidos por deportistas.

-Tienen arginina, muy relevante para la circulación sanguínea, la cicatrización de heridas y es un protector de las funciones inmunológicas.

Cualidades específicas de los frutos secos más conocidos

Cada uno de los frutos secos destaca por sus propias cualidades y funciones:

Anacardos: Repressentan una fuente de carbohidratos y proteínas. Sinónimo de vitamina B1 y magnesio. Ayudan en situaciones de estrés y depresión.

Almendras: Por su contenido en tienen vitamina E y magnesio. Ayudan a reducir el colesterol. En su piel hay flavonoides. Las almendras tienen gran cantidad de proteínas vegetales, vitamina C y fibra.

Avellanas: contienen grasas insaturadas, tiene vitamina E, vitaminas B1, B2 y B9, y vitamina A y C; también minerales, como potasio, calcio y magnesio, fósforo y manganeso. combatir la fatiga y el cansancio son ideales las avellanas por su aporte de hidratos de carbono.

Cacahuetes: contienen proteína y fibra, mucha vitamina E y B5, están recomendados en la infancia, adolescencia y durante el embarazo.

Nueces: son antioxidantes y ayudan a mejorar la memoria por los polifenoles que contienen. Son una buena fuente de omega 3 que ayuda a reducir el colesterol.

Pistachos: Ayudan a reducir el conocido colesterol malo. Además,  aumentan el colesterol bueno. Tienen un alto contenido en antioxidantes como las vitaminas A y E. pistachos son una fuente de potasio, calcio, fósforo y hierro.

Castañas: son ricas en azúcares y bajas en grasas buenas y proteínas.

Piñones: propiedades nutritivas que protegen el corazón, aportan mucha energía de forma rápida y tienen mucha proteína vegetal.

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La salud de un cuerpo alcalino ¿Sabes cómo se consigue tenerlo?

Tener un cuerpo alcalino es cuidar más y mejor nuestra salud. Una vez más, los alimentos y una dieta equilibrada desempeñan un gran papel en este sentido.

Te damos una pista, el limón es una clave esencial en este concepto.

Según numerosos estudios, entre los que se encuentran el realizado por el Instituto de Bioenergía Humana (BHU, por sus siglas en inglés) de Barcelona, “un cuerpo alcalino es una apuesta por un cuerpo más sano, con las ventajas que eso conlleva a la hora de la prevención. No se trata de tener en nuestras manos el remedio para todo tipo de enfermedades, sino poner todo lo que está de nuestra parte para disfrutar de una buena salud.

En este contexto, disponer de un pH en su nivel óptimo, que es lo que se consigue con un cuerpo más alcalino, juega a nuestro favor.

Ahora, seguro que te preguntas, ¿Qué significa exactamente “un cuerpo más alcalino”? Pues se trata de una expresión que se explica de forma sencilla: Tener un nivel de acidez o alcalinidad equilibrado en nuestro organismo. ¿Y cómo se mide? Pues a través de la sangre con una escala que lo evalúa del 0 al 14. El nivel idóneo se encuentra en torno al 7,4. También se mide en la saliva y en la orina.

Aumento de nivel de acidez o alcalinidad en nuestro organismo

Cuando existe un aumento de nivel de acidez o alcalinidad nuestro organismo se vuelve más “ácido”. Una descompensación ante la que nuestro cuerpo reacciona obteniendo nutrientes de los órganos para compensar así la diferencia. El cuerpo más ácido puede venir de situaciones de estrés, consumo de tabaco y alcohol. contaminación ambiental, una dieta inadecuada, sedentarismo y falta de ejercicio. Por tanto, un cuerpo más ácido es una posible fuente de problemas.

Cuando nuestro cuerpo es más ácido de lo normal se producen consecuencias como la pérdida de vitaminas nutrientes y minerales. En estos casos se puede observar en la en la caída del cabello, la fragilidad de las uñas, un cansancio constante o dolores de cabeza recurrentes.

Es parecido a tener un coche en buenas o malas condiciones. Si un cuerpo está ácido es como s coche oxidado que no puede funcionar correctamente. En cambio, si nuestro organismo es “alcalino” es como si estuviese bien lubricado y puede funcionará correctamente.

Por eso es tan importante mantener siempre un cuerpo más alcalino que ácido, con un nivel de pH que cercano a es 7,4 de nivel indicado.

¿Cómo disfrutar de las ventajas de un cuerpo alcalino?

Como todo en la vida, lo más indicado es tener un equilibrio entre los denominados alimentos alcalinizantes y ácidos. Siempre es mejor el consumo de más alcalinizantes.

Para disfrutar de un cuerpo más alcalino y ayudar a reforzar nuestro bienestar son importantes los siguientes consejos:

  1. Alimentación equilibrada para combatir la acidez

Una vez más, la alimentación tiene un gran peso para equilibrar nuestro pH y nuestra alcalinidad. Cuanto más sana sea, mejor. De esta forma, es mejor tomar con moderación y equilibrio aquellos elementos que aportan acidez a nuestra sangre como son la harina blanca, el azúcar y la sal, los productos lácteos, frituras, carne roja, chocolate con leche. Ojo también con las bebidas, se debe tomar con moderación el alcohol, los zumos envasados, el café, así como los refrescos con gas.

  1. Aumento en tu dieta de alimentos alcalinizantes

Es aconsejable aumentar la frecuencia en nuestra dieta de alimentos como el limón. Aunque parezca contradictorio por su sabor ácido, se trata de una fruta idónea para alcalinizar nuestro organismo. ¿Por qué? Porque cundo llega al estómago, comienza un proceso que combaten la acidez. Por ese motivo, es tan importante tomar un vaso de agua tibia con limón cada mañana en ayunas.

Otros alimentos alcalinizantes que se deben tomar con mayor frecuencia son: Aguacate, tomate, coles de Bruselas, espinacas, calabaza, cebolla, ajo, pepino, almendras crudas o jengibre, bicarbonato de sodio, té verde, diente de león, entre otros.

  1. Equilibrio emocional y control del estrés:

Cuando atravesamos largos periodos de estrés o ansiedad ese nivel de acidez en nuestro cuerpo puede dispararse. Por eso, es tan importante mantener nuestro equilibrio emocional, no perder el control para que nuestra salud no se resienta.

Aprende a vencer las tensiones del trabajo, los malos momentos emocionales y la presión. Piensa siempre que lo más importante en la vida es tu salud. La felicidad y el bienestar dependen de ello.

  1. Ejercicio, fuera el sedentarismo

Hace un poco de ejercicio cada día, dentro de nuestras posibilidades y acorde a nuestro estado físico, es una forma idónea de eliminar toxinas. Con el ejercicio aportamos oxígeno y nutrientes a nuestra sangre.

 

alimentos que estimulan tu felicidad

Alimentos que estimulan tu felicidad y estado de ánimo positivo

Alimentos que estimulan tu felicidad y estado de ánimo positivo, sí existen. Hay alimentos que son aliados contra la depresión. ¿Por qué? Porque aumentan los niveles de serotonina, un agente químico del cerebro y funciona como un poderoso neurotransmisor. De forma más común, se conoce a este agente como el “estimulante de la felicidad”. Es más, la falta de serotonina se relaciona síntomas de depresión, ansiedad, angustia y tristeza.

Se trata de un elemento que se sintetiza a partir de un aminoácido llamado triptófano, pero que tenemos que incorporar en nuestra dieta diaria, puesto que nuestro cuerpo no lo produce. De ahí que sea tan importante una ingesta habitual en la que se incluyan alimentos ricos en triptófano. Entre ellos, podemos destacar: cacao, cereales integrales, leche, queso, almendra, cacahuete, huevo, nuez, avellana, verduras de hoja verde, tomate, pescado, pollo, semillas de sésamo y también de girasol. Todos ellos podríamos definirlos como una especie de antidepresivos naturales, produciendo un aumento de serotonina.

Son alimentos que nos ayudan pero que sólo con tomarlos no basta para ser felices. Para que el cerebro pueda absorber el triptófano hace falta que se combina con carbohidratos, que se convierten en azúcar en el intestino. Por ejemplo, también se estimula esta hormona el hacer deporte y los métodos de relajación.

Eso sí, hay que señalar que para poder sintetizar esa serotonina, además del mencionado triptófano, nuestro cuerpo necesita cuatro elementos adicionales: ácidos grasos, omega 3, magnesio y zinc. ¿y dónde los encontramos? Pues también en alimentos como el pescado azul, los plátanos, el germen de trigo, las legumbres y las verduras.

Entre los alimentos que más resultados tienen para estimular el buen estado de ánimo se encuentra: la piña, el chocolate,

Piña:

Esta fruta tienen gran energía, ya que es muy rica en minerales y vitaminas. Se puede decir que es un estimulante de nuestro ánimo puesto que posee compuestos activos que impulsar la producción de serotonina. Pero además, otros de sus valores es que posee ingredientes, como la vitamina C ayuda a nuestra circulación y metabolismo. Es más, por la noche ayuda a conciliar el sueño.

 

 

Por otro lado, hay alimentos que suprimen la serotonina como puede ser el café.

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5 productos que debes dejar fuera de una alimentación saludable

Una forma de cuidarnos es no incluir en nuestra dieta comidas y bebidas que poco aportan en una alimentación saludable.

No se trata de no probarlas nunca, pero sí se recomienda no incluirlos como un hábito. En la medida de lo posible, como norma general, es mejor evitarlos en nuestro día a día.

Todo ello, sabiendo que se trata de alimentos y bebidas que, a pesar de no ser buenos para nuestra salud, son especialmente adictivos y más apetecibles. O si no ¿Por qué apetecen tanto las bebidas gaseosas, las hamburguesas o las patatas fritas? Por eso, hay que ser conscientes de que su consumo debe ser ocasional.

Entre todos ellos, la bollería industrial, los productos catalogaos como “light”, la comida rápida, el pan de molde,

1. Bollería industrial

La ingesta de este tipo de productos se está disparando, con una incidencia no aconsejable entre los más pequeños. En este caso, son poco recomendables por el exceso de azúcar y también de sal, en cantidades demasiado elevadas, así como su elaboración con aceites y grasa de mala calidad. En su composición hay demasiados elementos poco saludables y su abuso hace que se desplacen alimentos más saludables en desayunos y meriendas, especialmente.

2. Productos “versión light”

Una de las mayores confusiones hoy día son los productos “versión light”. Se tiende a pensar que son beneficiosos, ya que no contienen tanto azúcar. Sin embargo, en estos casos se abusa de los edulcorantes, que no aportan energía a nuestro organismo. Tal como indica el Reglamento (CE) No 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, las “versiones light” contienen un 30% de nutrientes menos que la original. En muchos casos se confía en que ese menor porcentaje de calorías es más saludable cuando no es así porque “light” no significa cero calorías. Asimismo, en contenido energético y nutricional también queda mermado.

Además, pueden influir y modificar la flora intestinal. La consecuencias son que pueden desplazar a las bacterias beneficiosas, de esta forma, nos predisponemos a a patologías como la obesidad o la intolerancia a la glucosa.

3. Las bebidas con burbujas y azucaradas:

El calor y el verano, más que en otras ocasiones del año, incitan a consumir bebidas refrescantes y con burbujas. Así de tentadoras son, pero, nada más lejos de la realidad para nuestra salud. No nos aportan nutrientes básicos y esenciales para nuestra alimentación equilibrada, sino una enorme cantidad de azúcar totalmente innecesaria, en torno a 35g de azúcar, unas 7 cucharadas por bote.

Tal como se recuerda desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una sola lata de este tipo de bebidas de sabor de cola, naranja, etc. Se superan con creces las cantidades recomendadas de azúcar, que no deben superar el 10% de la ingesta total de alimentos diaria. Incluso va más allá de sus consejos e indica que lo idóneo sería reducirla al 5%.

Por hacernos una idea, en una dieta estándar de 2000 Kcal diarias, ese 10% supone unas 200 Kcal de azúcares, unos 50 gramos al día. Si nos ajustamos a la recomendación de la OMS del 5%, serían 25 gramos al día. Es decir, una sola lata de bebidas azucaradas ya supera el índice diario recomendado.

4. Comida rápida o prefabricada

Ahorrar tiempo no es sinónimo de saludable en la cocina. Un claro ejemplo, todo lo que viene ya preparado como las patatas fritas congeladas, las hamburguesas, los nuggets de pollo o lasañas prefabricadas, entre otras muchas tentaciones de comida rápida o pre hecha. Sabrosos y baratos, pero nada recomendables para nuestra salud. ¿Por qué? Pues porque es altamente rica en azúcares simples, salsas con mucho sodio, harinas refinadas así como grasas trans, etc. Si las consumimos de forma habitual, lo único que aportarnos a nuestro organismo es un incremento exagerado de la ingesta calórica y la posibilidad de aumentar nuestra grasa corporal. Todo ello con problemas de salud asociados como el riesgo cardiovascular, diabetes tipo 2, dislipemias (elevación del LDL-colesterol y de los triglicéridos) o incremento de la tensión arterial. Por ello, lo más indicado, mantener estos productos lejos de nuestra nevera y consumirlos de forma muy ocasional.

5. Las famosas palomitas de microondas o el pan de molde

Si no se puede resistir la tentación de una noche de plan de cine con palomitas, lo más recomendable es olvidarnos de las palomitas de microondas y hacerlas en plan “casero”. ¿Por qué? Porque las que hacemos nosotros aportan hidratos de carbono, vitaminas del grupo B, proteína vegetal y fibra, mientras que las del micro pueden contener sustancias químicas para aportar sabor y aroma como el diacetilo. Es más, las de cas, se pueden hacer con aceite de oliva virgen y con poca sal.

Otro ejemplo lo tenemos en el pan de molde, tan empezado para sandwiches y tostadas. Está hecho a partir de harinas refinadas de cereales (generalmente trigo), levadura, agua y sal. Resulta que este  tipo de harinas, aportan menos fibra, vitaminas y minerales, ya que eliminan la cáscara del cereal. Lo mejor, optar por el pan con harina integral.

Evitar riesgos innecesarios para nuestra salud es apostar por los productos más naturales y ferscos, especialmente en épocas en las que hay tantas frutas y verduras apetecibles: cerezas, sandía, tomates, etc