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Pautas para no desperdiciar comida ni tirar alimentos

Cómo no desperdiciar comida ni tirar alimentos ha sido el centro de un análisis por parte de profesionales y periodistas. La médico nutricionista, Ana Garbizu, ha participado recientemente en este debate de televisión de ETBC. Se trata de un programa en el plato de ‘SIML’ para hablar de la calidad de los alimentos y de la cantidad de comida que se desperdicia pudiendo ser ingerida. Bajo el título ¿Cuánta comida, que podría ser ingerida, se tira a la basura?

Este canal analiza al detalle este tema. Por ejemplo, se abordan noticias relacionadas como que las grandes superficies de Francia no podrán tirar comida y así se les prohibirá por ley. También se informa de actuaciones ejemplares por parte de la ciudadanía para aprovechar los alimentos. En este sentido, el equipo del programa se desplaza a una localidad donde se ha colocado una nevera colectiva para que la gente que lo necesita lo utilice.

Asimismo, se hace un repaso de las acciones que llevan a cabo tanto tiendas, como restaurantes y supermercados para dar salida a la comida que sobra. Todo ello como gesto de que algo está cambiando ya y que se actúa en este sentido. A pesar de ello, aún hay datos que muestran la importancia de concienciar sobre la cantidad de alimentos que se tiran.

Respecto a las cifras, desde el programa se analizó cómo las actitudes individuales hacen que se acaben contando toneladas de basura de comida que podría haberse empleado.

No desperdiciar comida tendría que ser la prioridad en los países europeos

Entre los datos, se destacó por ejemplo, que “como consumidores compramos mucha más comida de la que luego comemos”. Cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto representa un tercio de la producción mundial. En Europa esa cifra es de 89 millones de toneladas anuales. En España, cada año se desperdician 7,7 millones de toneladas de comestibles. Es más, es el sexto país que más comida desecha. Alemania, Francia, Polonia e Italia son los que encabezan esta lista. Más de la mitad de todos los desperdicios que se generan en el planeta ocurren en el mundo desarrollado. Es de alrededor del 56%.

A escala individual, se calcula que cada hogar tira un kilo y medio de comestible a la semana. Casi la mitad de lo que se desecha son frutas y verduras. El 17% es carne y pescado. De todo lo que desperdiciamos, sólo el 5% se genera en la fase de distribución. El resto, más del 40%, recae en el consumidor.

Para Ana Garbizu, se podrían evitar que acaben en la basura muchos alimentos en buen estado si modificamos algunas rutinas de compra y se planifica. Se estima que, en grandes ciudades, se podría ahorrar hasta 3.000 euros al año por familia, cambiando nuestros hábitos de consumos. Otro aspecto importante, tal como indica la médico nutricionista es saber cómo tenemos que colocar esos productos el frigorífico con el fin de mejorar su conservación. El objetivo es evitar tener que tirar comida.

En muchas ocasiones, se desperdicia comida sin necesidad porque no se ha realizado una planificación previa. Por esta y otras razones, los expertos nutricionistas dan una serie de recomendaciones para nuestra orientación:

  1. Organización: Planificarnos bien a la hora de comprar es importante porque nos dará una idea de lo que es necesario y lo que no una vez en la tienda o supermercado. Hacer un planning semanal es de gran ayuda. Ir siempre con la lista de compra hecha nos orientará sobre lo que hace falta para esos días y así evitar que los productos acaben en la basura, tanto porque se han comprado por impulso o porque no hay tiempo para consumirlos.
  1. Intentar hacer la compra siempre con el estómago lleno:Se trata de una fórmula que nos ayudará a adquirir lo que realmente necesitamos. Cuando realizamos la compra con hambre puede que se adquieran alimentos que al final no se consuman o se haga de forma inadecuada.
  1. Espacios bien diferenciados en el frigorífico:Tener el frigorífico organizado y todo a mano en orden de preferencia para su consumo también es importante. Hay que usar bien los espacios diferenciados para las distintas clases de alimentos. Así se evitará el contacto entre ellos para que no se transmitan olores y sabores de unos a otros. También se aprovechará la temperatura su conservación. Si la comida no se estropea, es reutilizable y evitamos tener que tirarla. Por tanto, mejor no comprar cantidades muy grandes de alimentos que se echan a perder enseguida. Es importante saber que hay alimentos que es mejor no meter en el frigorífico como los tomates o los plátanos.
  1. Consumir productos de temporada, de cosecha cercana o local. Lo cercano a nosotros es de cosecha local, de la pesca de la zona.
  1. No guiarnos por la estética, sino por lo fresco y natural.
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Día Mundial contra la Obesidad: Dieta variada y equilibrada para combatirla

Hoy es el Día Mundial contra la Obesidad. Calificada ya como “una de las grandes epidemias de salud” en las sociedades occidentales. ¿Qué hace que se haya elegido esta fecha? Sobre todo, concienciar sobre el incremento de los cambios en los hábitos diarios, así como una alimentación incorrecta. Un hecho que hace que las cifras de obesidad aumenten cada año. También que su repercusión sobre otras enfermedades como la diabetes sea mayor.

En esta edición, los profesionales, médicos nutricionistas ponen el foco en la obesidad infantil y juvenil. Nuestro país figura entre los de las tasas más altas en Europa, junto con Italia, Malta y Reino Unido. A pesar de esta lista, sí que se ha demostrado que la información y la prevención empiezan a dar resultados. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), realizó un estudio en 2013 que aportaba un hilo de esperanza. “un 18,4 % de los menores españoles sufre en la actualidad obesidad y el 24,6 por ciento sobrepeso. En comparación con uno similar realizado dos años antes, estas cifras permanecen casi constantes o con ligero descenso. Así lo ha indicado el Secretario General de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) y miembro del Grupo de Nutrición de la sociedad, Cristóbal Coronel Rodríguez.

Sin embargo, fechas como el Día Mundial contra la Obesidad sirven para seguir recordando la importancia de una correcta alimentación.

A día de hoy, la causa principal de la obesidad en los menores es el abandono de la dieta mediterránea. A este factor se añaden otros como no seguir hábitos alimenticios saludables. También un ritmo de vida más ajetreado. Esto implica que, en muchas ocasiones, se consuma más comida rápida y se haga menos el ejercicio físico.

«Día Mundial contra la Obesidad: Dieta variada y equilibrada para combatirla»

¿Y por qué es tan relevante combatir la obesidad infantil. Porque puede arrastrarse para toda la vida. En este sentido, La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subraya que los hábitos alimenticios se forjan en la juventud. A lo que añade que 4 de cada 5 niños obesos lo seguirán siendo de mayores. En la adolescencia, la obesidad también tiene efectos perjudiciales en la la salud. Repercute en todos los órganos y sistemas. Puede llevar, por ejemplo, a múltiples problemas. Desde ortopédicos hasta pulmonares (asma o la intolerancia al ejercicio). También enfermedades como el hipogonadismo en los niños o el síndrome del ovario poliquístico en las niñas. Junto a ellos, la parte de alteraciones psicológicas o baja autoestima. Es una etapa en la que pueden detectarse más trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia.

La alimentación, clave para acabar con la obesidad

Para reducir los índices de obesidad infantil, el papel de los padres es muy importante. Lo primero, ser conscientes de este problema. El siguiente paso, la proactividad.

Debe potenciarse la concienciación de unos hábitos nutricionales. Algo en lo que aún hay que mejorar según el “El V Estudio CinfaSalud”, avalado por la Sepeap. En este sentido, se recuerda que cada vez se alejan más de la dieta mediterránea”.

10 consejos para conseguir que la alimentación sea equilibrada y buena en los niños:

1. Apuesta por la dieta mediterránea en casa:

La dieta que conocemos de toda la vida. Alejada de procesos industriales. Esta dieta mediterránea es muy completa. Incorpora todos los nutrientes que el menor necesita para un correcto crecimiento. Todo ello, debido a los alimentos de gran calidad nutricional de los que se compone. Entre ellos, las legumbres, el aceite de oliva, el pescado y los cereales (pan, pasta y arroz). También los lácteos, las verduras, los huevos, los frutos secos, las frutas y el yogur y. El mejor complemento, el agua, no los refrescos.

2. Los productos industriales que no alimentan, una excepción:

 

El consumo de productos industriales que no alimentan deben ser la excepción. Bollería, dulces, fritos o snacks contienen azúcares en exceso, grasas saturadas, sal y energía. Y no aportar casi micronutrientes. En la misma línea, está la comida rápida. No se debe incluir en el rito semanal como norma.

 

  1. Comer cinco veces al día y evitar el picoteo innecesario

 

Tal como indican muchos nutricionistas y los lo más recomendado es realizar cinco comidas diarias. Desayuno completo, almuerzo, comida, merienda y cena, no muy tarde. En el caso de los niños, es una forma de asegurar que se les aporta todos los nutrientes necesarios y no se pica entre horas.

 

  1. La pirámide alimentaria, una guía muy útil

 

Para saber qué alimentos, raciones y frecuencia se debe tomar cada alimento, hay instrumentos útiles. Entre ellos, la pirámide alimentaria. Es muy útil educar y explicar a los más pequeños el por qué de su importancia. También preparar con ellos menús que se basen en estos criterios.

 

  1. Respeto a la hora de comer: Fuera móvil o TV en la mesa

 

Lo más indicado es que la atención de niños y mayores se centre en la comida y en quienes se sientan a la mesa. Compartir momentos, comer despacio, saborear y disfrutar de buenos alimentos y compañía. Un problema de hoy día es que siete de cada diez niños comen con una pantalla delante.

 

  1. La comida, en familia como hábito

 

Lo mejor para los más pequeños es asociar la comida con un momento de reunión familiar. Unión, charla. Por eso, es importante organizad los horarios para compartir mesa al menos una vez al día. Comer juntos es una forma de apreder buenos hábitos de los mayores.

 

  1. Apuntar a los niños a hacer la compra

 

Es importante que, desde pequeños, conozcan qué alimentos son la base de nuestra dieta. También que colaboren en la elaboración de la lista. Asimismo, ayudarles en la interpretación de las etiquetas y los valores nutricionales de los productos.

 

  1. Variedad en la preparación de los alimentos

 

La variedad en la preparación de los alimentos también es un punto clave. Se puede preparar carne o pescado o verduras de muchas formas atractivas y sanas. Por ejemplo, asado, hervido, a la planta. En época estival, son idóneos paltos como el gazpacho o las ensaladas. Ellos pueden participar en su elaboración y así poder decorar de forma divertida los platos.

 

  1. La importancia del ejercicio

 

Moverse, correr, ir al parque, pasear, subir escaleras, estar activos. Todo lo que sea movimiento es importante para combatir el sobrepeso. Especialmente, porque se reducen el número de horas que pasan frente a la televisión y los videojuegos.

 

  1. Descanso: dormir lo suficiente frente al sobrepeso

 

Los expertos señalan que los escolares de entre 6 y 12 años deben dormir, al menos, diez horas. Es importante también frente al sobrepeso un buen descanso. De esta forma, tendrán energía para las actividades escolares del día.

Comer legrumbres-beneficios

Comer legumbres: Buen fundamento de la dieta mediterránea

Comer legumbres es un buen fundamento de la dieta mediterránea. Se trata de un alimento con alto contenido nutritivo. Sin embargo, en los últimos años ha descendido su ingesta por varios motivos. En primer lugar, porque se asocia, de forma injusta, a que engordan. Otro motivo, es que se dice que pueden diferirse mal, aspecto que no es cierto. También la falta de tiempo.

«Comer legumbres es un buen fundamento de la dieta mediterránea»

Por todo ello, hay que recordar los grandes beneficios de comer legumbres e incorporarlas a nuestra dieta. Razones para incluirlas en nuestra dieta, al menos, tres veces en semana:

 

1. Tienen poca grasa. Además si se combinan de forma correcta con otros alimentos hacen que su absorción sea mayor.

2. Son económicas y se conservan durante mucho tiempo.

3. Son también una gran fuente de fibra. Nos dan una sensación de saciedad. Asimismo, ayudan al correcto funcionamiento intestinal. Es más, además controlan los niveles de colesterol y glucosa en sangre.

4. Contienen proteína vegetal de alto valor biológico. Es importante, especialmente en casos de dietas vegetarianas.

5. Gran cantidad de hierro. Su alto contenido en este mineral es esencial en nuestra alimentación. Sobre todo, en embarazadas, niños, perdonas mayores y deportistas.

6. Hidratos de carbono complejos que se absorben de forma lenta. Por este motivo, son idóneas para etapas en las que queremos adelgazar. En las cantidades correctas, evita picos de glucosa. También sacia el hambre y aportan energía.

7. Aportan vitaminas A, C, D, E, K. También ácido fólico, y minerales como calcio, magnesio, fósforo, yodo y potasio. Este coctel es muy importante para nuestro sistema nervioso y muscular.