hipotiroidismo

Ana Garbizu participa en el seminario sobre hipotiroidismo subclínico

Los profesionales de la medicina nutricional continúan durante toda su carrera adquiriendo mayores conocimientos sobre los temas de mayor actualidad, novedades en el campo de la nutrición, etc.

En este sentido, la doctora Ana Garbizu, ha participado recientemente en el seminario titulado “abordaje nutricional del hipotiroidismo subclínico” impartido por los laboratorios YSONUT. En estas sesiones se analizó la relación de la alimentación en los casos de pacientes con hipotiroidismo subclínico, así como los últimos avances alcanzados con estudios sobre esta patología.

El hipotiroidismo subclínico se define por la existencia de elevadas concentraciones de tirotropina en presencia de concentraciones normales de tiroxina libre. Se trata de un es trastorno frecuente en la población general, especialmente en mujeres de avanzada edad.

Entre los síntomas más significativos, en un porcentaje elevado, se encuentra el aumento de peso del paciente así como su dificultad para perderlo. No les sucede a todas las personas que padecen esta disfunción pero sí afecta a un porcentaje importante, aunque no es causa de obesidad. Esto se traduce en dietas poco efectivas con errores nutricionales, falta de autoestima e incluso poca comprensión social.

En el hipotiroidismo existe un ritmo de metabolismo lento y puede haber un aumento de peso corporal, según la gravedad del hipotiroidismo. Habitualmente este aumento de peso suele ser moderado, de aproximadamente un 10%, predominando una retención de agua y sal sobre el aumento de la grasa corporal. Como el hipotiroidismo es más frecuente en las mujeres y su prevalencia aumenta con la edad, no debe confundirse con los cambios producidos por la menopausia.

La primera medida a tomar es controlar la función tiroidea. Nuestro endocrinólogo nos indicará la medicación adecuada para lograrlo. Esto nos permitirá tener parte de la batalla ganada pero, por supuesto, una alimentación saludable y equilibrada jugará un papel fundamental. Algunos alimentos favorecen el funcionamiento de la glándula tiroides y otros interfieren directamente en su función o impiden la absorción intestinal de la hormona tiroidea. Por tanto, debemos saber qué comemos y cómo afecta a nuestra salud. Entre los alimentos recomendados están aquellos que aportan la cantidad de yodo suficiente para la producción de tiroxina.

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