manzana y frutas saludables

Quiérete, muévete, come bien y olvídate de los malos humos

Quiérete, cuida tu alimentación y tu equilibrio emocional. En el contexto del Día Mundial Contra el Cáncer. Una fecha señalada ante la que podemos aprovechar para reflexionar sobre nuestro estilo de vida y poner un granito de arena por cuidarnos en nuestro día a día. Se trata de aumentar la parte de prevención. Gesto sencillos que, aunque muy conocidos, merece la pena recordar. Ganar en calidad de vida y mostrarnos activos es siempre positivo.

  1. Olvida el tabaco y los malos humos:

Uno de las decisiones más acertadas que se pueden tomar es abandonar hábitos como el de fumar. No sólo se gana en salud, sino que acaban también los malos humos a nuestro alrededor. Cualquier momento es bueno para dejarlo. Hay numerosos profesionales que prestan ayuda para ello y todos tenemos una voluntad más firme de lo que se piensa en un principio.

  1. Consumo moderado de alcohol:

 Reducir todo lo que sea posible en consumo de alcohol también es aconsejable. La moderación, como todo en la vida, es parte del término medio donde se encuentra el equilibrio.

  1. Haz ejercicio:

 Muchas horas de ordenador, el frío que nos lleva a estar en el sofá más horas de las debidas…Animarse a caminar media hora todos los días, apuntarnos a una actividad que siempre nos haya llamado la atención, etc. Incorporar el ejercicio, acorde a nuestro estado físico, siempre repercute de forma positiva en sentirnos mejor, en encontrarnos bien. Otro paso clave, no lo olvides.

  1. Dieta equilibrada: Un hábito mantenido en el tiempo

 Hay que comer bien, equilibrado, apostando por los productos naturales, la dieta mediterránea. Olvidar los procesos industriales, los azucares añadidos y el exceso de sal. Es apostar por un estilo de vida en el que predominen la buena alimentación. Ponerse en manos de expertos nutricionales puede ser también una opción para conocer cómo organizar nuestra dieta y conseguir objetivos si nos hace falta bajar de peso de forma saludable. Un apoyo y un seguimiento siempre nos vendrá bien para obtener unas pautas correctas.

“Quiérete, cuida tu alimentación y tu equilibrio emocional”

vitamina c

Beneficios de la vitamina C: Nutriente esencial para el organismo

La vitamina C es de gran importancia para el desarrollo y la conservación del organismo. ¿Por qué? Entre otras razones porque el ácido ascórbico actúa como antioxidante. Por ello, favorece la creación de colágeno y mantiene en buen estado huesos, encías y dientes.

Conocida de forma habitual como Vitamina C. Es una una vitamina hidrosoluble, que se disuelve en el agua, llamada Ácido ascórbico. También se denomina ácido hexurónico o antiescorbútica.

En todo caso, esta vitamina es uno de los nutrientes esenciales para nuestro organismo. Hay que destaca que su consumo es importante, ya que, en los seres humanos, el ácido ascórbico no puede ser sintetizado. Una capacidad, la de producir y almacenar, que sí se da en gran parte de los mamíferos y de las plantas.

Por tanto, la fuente directa que tenemos para obtenerla es la dieta. De ahí la importancia de tenerlo en cuenta.

¿En qué alimentos encuentro vitamina C?

 Se trata de una vitamina muy presente en frutas y verduras en general. A primera vista, todos pensamos en cítricos como la naranja, el limón o la lima, que sí la contienen. Si bien, hay que destacar que hay frutas aún con más presencia de Vitamina C como son las fresas, kiwis, grosellas o el mango. A ellas se suman otras frutas como la conocida “cereza de las Indias occidentales” o acerola, la papaya, el caqui, el camu camu- de la Amazonia peruana-, la guayaba y la piña.

En cuanto a las verduras, también tienen un alto contenido de vitamina C el brócoli, la coliflor y el repollo o las coles de Bruselas. Todo lo que sean verduras de hoja verde como las espinacas, el kale o berza, así como el pimiento o el perejil.

Mejor consumir frutas y verduras en crudo

Importante es también señalar que, al ser una vitamina termolábil, se destruye con el calor. Por este motivo, lo más indicado es consumir parte de estas verduras y frutas en crudo. Es así ya que la temperatura de cocción aumenta su degradación, así como el tiempo que estén abiertas o peladas. Cuando se expone al medio ambiente, provoca su oxidación. Por tanto, se reducen también sus propiedades beneficiosa. Aunque siempre aportará algo de vitamina C.

Grandes beneficios: potente antioxidante

Su gran beneficio es que es un antioxidante muy potente. Este efecto ayuda a prevenir del daño de los radicales libres. Esas inestables moléculas que atacan las células sanas. Se trata de radicales generados por nuestro organismo tras procesos metabólicos normales o los que son provocados por agentes externos. Por ejemplo, la contaminación, el consumo de tabaco o la radiación solar incrementan la producción de estos radicales libres.

Ante este ataque, se incrementa la necesidad de vitamina C, un arma idónea con la que combatirlos. Se trata de una aliada para neutralizado cuando en los procesos metabólicos se producen estos radicales libres. Al neutralizarlos, se evitan danos de estructuras celulares como el ADN.

“La vitamina C: Nutriente esencial para el organismo”

La virtud de la vitamina C, como molécula antioxidante, es su capacidad de controlar los niveles de estos elementos dañinos como son los radicales libres. Pueden mantener un equilibrio con el que se garantiza el funcionamiento celular normal.

Otra de sus cualidades es que actúa en procesos como la formación de los huesos, las encías y las piezas dentales. Un caso en el que su aportación ayuda en la coagulación”.

Valor añadido también para la piel. La vitamina C colabora en el mantenimiento de la integridad de nuestra piel y el tejido conectivo: ¿Por qué? Pues porque favorece la síntesis del colágeno.

También es importante su función en la regulación del sistema inmune innato Beneficia, asimismo, la absorción de hierro en el instestino, así como la cicatrización de lesiones cutáneas , heridas o quemaduras.

Es más, también aporta su granito de arena en la regulación de de algunos neurotransmisores -estado de ánimo-.

Dosis recomendada al día de vitamina C

En principio, no hay una cantidad exacta definida de la dosis recomendada al día. Es más, puede variar según el país en el que nos fijemos. Por una parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece una dosis de 45 mg/día para los adultos de forma general. En lugares como América del Norte, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos aconseja entre 60 y 95 mg/día.

En líneas generales, los expertos, médicos nutricionistas, suelen recomendar una ingesta dietética para un adulto sano de entre 75 y 90 mg/día. Es cantidad aumenta en caso como los fumadores, aquellas personas que no ingieren suficientes alimentos de origen vegetal o consumen alcohol de forma habitual y en abundancia. En todo caso, lo ideal es que no sea inferior a los 60 mg diarios, tal como se indica desde los organismos europeos en la materia.

“La vitamina C es un antioxidante muy potente”

Si se hiciese caso a las pautas de la dieta Mediterránea, la dosis diaria de ácido ascórbico estarán perfectamente cubiertas. Esto significa, la ingesta de cinco raciones de frutas y verduras diarias.

Hay casos en los que también es necesario reforzarlo con suplementos de vitamina C. Por ejemplo, cuando una dosis extra se hace necesaria por ser fumador, por tener algún tipo de alergia o por embarazos. Aquí, lo más indicado es seguir las pautas del plan nutricional que indiquen los médicos nutricionistas y expertos.

bebidas azucaradas

Bebidas azucaradas: el eterno dilema de los refrescos

El agua debe ser siempre nuestra primera opción para hidratarnos, especialmente en estas fechas de tanto calor. Los anuncios no paran de bombardearnos con bebidas azucaradas como alternativa de ocio y casi como un hábito más que asimilado, pero no es así. En todo lo relacionado con nuestra ingesta, la prudencia y la moderación son los mejores consejeros. Más con el azúcar “adicional” que tomaríamos a diario, casi sin darnos cuenta ,con este tipo de consumo.

La forma más aconsejada para refrescarnos, el agua. Aun así, en época de vacaciones puede que salgamos más de lo normal a picotear o cenar fuera. Como siempre, optar por lo más saludable es lo recomendado y deseable para nuestra correcta alimentación, aunque en ocasiones se pueda hacer una excepción por fechas señaladas. Los hábitos saludables y una dieta equilibrada, acorde a nuestras necesidades, es lo que debe predominar en general.

“Bebidas azucaradas: el eterno dilema del consumo de refrescos”

Saco a relucir el tema de las bebidas azucaradas, ya sean refrescos o zumos envasados, ante una reciente investigación española que ha publicado el «Journal of Nutrition. Este estudio se ha llevado a cabo por un nutrido grupo de reconocidos expertos como son Cíntia Ferreira-Pêgo, bajo el liderazgo de los doctores Nancy Babio y Jordi Salas-Salvadó, director de la Unidad de Nutrición Humana de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad Rovira i Virgili y del Instituto de Investigación Sanitaria Pere i Virgili, e investigador principal de la red CIBEROBN del Instituto de Salud Carlos III.

Esta investigación forma parte del estudio Predimed (Prevención con Dieta Mediterránea). Sin alarmismos ni reflexiones tajantes, ya que en la mayoría de los casos nuestro estado de salud es bueno, sí que es buen momento para pensar no tanto sobre si las tomamos o no, más ahora en vacaciones, sino el incremento de su presencia en nuestra vida diaria. El abuso que podemos estar haciendo de ese azúcar oculto, tan traicionero para el peso idóneo y con sus posible daños colaterales.

En este estudio se indica que existe una relación entre ingesta de cuatro tipos de bebidas (azucaradas, light, zumos naturales y envasados) con un aumento de las posibilidades de desarrollar síndrome metabólico en población mayor con alto riesgo cardiovascular.

¿Qué es el síndrome metabólico? Puede decirse que engloba un conjunto de factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión arterial, obesidad abdominal, niveles elevados de triglicéridos y glucosa y bajos de colesterol bueno.

Esta investigación se realizó en 1.868 personas con una edad comprendida entre los 55 y los 80 años, sin síndrome metabólico al inicio del estudio, pero sí con un alto riesgo cardiovascular. Los resultados indicaron que al consumir más de cinco vasos semanales de bebidas azucaradas y edulcoradas se elevaba, su riesgo en un 43% y un 74% respectivamente en comparación con los que toman menos de un vaso en el mismo periodo de tiempo. Además, este patrón de consumo aumenta un 9% el riesgo de tener hipertensión y de presentar niveles bajos de colesterol HDL (colesterol bueno). Los consumidores habituales de refrescos light, asimismo, tienen más riesgos de tener triglicéridos en sangre elevados y una mayor probabilidad de sufrir obesidad abdominal, según estas conclusiones.

Sin alarmismos, pero con moderación y alejados del consumo habitual

No hay que general alarmas ni olvidarnos para siempre de los refrescos azucarados. Eso sí, está claro que cuanto más natural sea lo que tomamos, mejor. Alejarnos de publicidad con las bondades que se asocian a estos refrescos, especialmente en aquellos casos en los que exista un perfil de riesgo cardiovascular alto. Evitar los zumos envasados como norma en merienda en los niños y priorizar la frescura que también proporciona la riqueza de las frutas de temporada como la sandía, etc. Como conclusión, lo ideal, no tenerlos dentro de nuestro “consumo habitual”, aunque los podamos pedir en algunas ocasiones.

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La salud de un cuerpo alcalino ¿Sabes cómo se consigue tenerlo?

Tener un cuerpo alcalino es cuidar más y mejor nuestra salud. Una vez más, los alimentos y una dieta equilibrada desempeñan un gran papel en este sentido.

Te damos una pista, el limón es una clave esencial en este concepto.

Según numerosos estudios, entre los que se encuentran el realizado por el Instituto de Bioenergía Humana (BHU, por sus siglas en inglés) de Barcelona, “un cuerpo alcalino es una apuesta por un cuerpo más sano, con las ventajas que eso conlleva a la hora de la prevención. No se trata de tener en nuestras manos el remedio para todo tipo de enfermedades, sino poner todo lo que está de nuestra parte para disfrutar de una buena salud.

En este contexto, disponer de un pH en su nivel óptimo, que es lo que se consigue con un cuerpo más alcalino, juega a nuestro favor.

Ahora, seguro que te preguntas, ¿Qué significa exactamente “un cuerpo más alcalino”? Pues se trata de una expresión que se explica de forma sencilla: Tener un nivel de acidez o alcalinidad equilibrado en nuestro organismo. ¿Y cómo se mide? Pues a través de la sangre con una escala que lo evalúa del 0 al 14. El nivel idóneo se encuentra en torno al 7,4. También se mide en la saliva y en la orina.

Aumento de nivel de acidez o alcalinidad en nuestro organismo

Cuando existe un aumento de nivel de acidez o alcalinidad nuestro organismo se vuelve más “ácido”. Una descompensación ante la que nuestro cuerpo reacciona obteniendo nutrientes de los órganos para compensar así la diferencia. El cuerpo más ácido puede venir de situaciones de estrés, consumo de tabaco y alcohol. contaminación ambiental, una dieta inadecuada, sedentarismo y falta de ejercicio. Por tanto, un cuerpo más ácido es una posible fuente de problemas.

Cuando nuestro cuerpo es más ácido de lo normal se producen consecuencias como la pérdida de vitaminas nutrientes y minerales. En estos casos se puede observar en la en la caída del cabello, la fragilidad de las uñas, un cansancio constante o dolores de cabeza recurrentes.

Es parecido a tener un coche en buenas o malas condiciones. Si un cuerpo está ácido es como s coche oxidado que no puede funcionar correctamente. En cambio, si nuestro organismo es “alcalino” es como si estuviese bien lubricado y puede funcionará correctamente.

Por eso es tan importante mantener siempre un cuerpo más alcalino que ácido, con un nivel de pH que cercano a es 7,4 de nivel indicado.

¿Cómo disfrutar de las ventajas de un cuerpo alcalino?

Como todo en la vida, lo más indicado es tener un equilibrio entre los denominados alimentos alcalinizantes y ácidos. Siempre es mejor el consumo de más alcalinizantes.

Para disfrutar de un cuerpo más alcalino y ayudar a reforzar nuestro bienestar son importantes los siguientes consejos:

  1. Alimentación equilibrada para combatir la acidez

Una vez más, la alimentación tiene un gran peso para equilibrar nuestro pH y nuestra alcalinidad. Cuanto más sana sea, mejor. De esta forma, es mejor tomar con moderación y equilibrio aquellos elementos que aportan acidez a nuestra sangre como son la harina blanca, el azúcar y la sal, los productos lácteos, frituras, carne roja, chocolate con leche. Ojo también con las bebidas, se debe tomar con moderación el alcohol, los zumos envasados, el café, así como los refrescos con gas.

  1. Aumento en tu dieta de alimentos alcalinizantes

Es aconsejable aumentar la frecuencia en nuestra dieta de alimentos como el limón. Aunque parezca contradictorio por su sabor ácido, se trata de una fruta idónea para alcalinizar nuestro organismo. ¿Por qué? Porque cundo llega al estómago, comienza un proceso que combaten la acidez. Por ese motivo, es tan importante tomar un vaso de agua tibia con limón cada mañana en ayunas.

Otros alimentos alcalinizantes que se deben tomar con mayor frecuencia son: Aguacate, tomate, coles de Bruselas, espinacas, calabaza, cebolla, ajo, pepino, almendras crudas o jengibre, bicarbonato de sodio, té verde, diente de león, entre otros.

  1. Equilibrio emocional y control del estrés:

Cuando atravesamos largos periodos de estrés o ansiedad ese nivel de acidez en nuestro cuerpo puede dispararse. Por eso, es tan importante mantener nuestro equilibrio emocional, no perder el control para que nuestra salud no se resienta.

Aprende a vencer las tensiones del trabajo, los malos momentos emocionales y la presión. Piensa siempre que lo más importante en la vida es tu salud. La felicidad y el bienestar dependen de ello.

  1. Ejercicio, fuera el sedentarismo

Hace un poco de ejercicio cada día, dentro de nuestras posibilidades y acorde a nuestro estado físico, es una forma idónea de eliminar toxinas. Con el ejercicio aportamos oxígeno y nutrientes a nuestra sangre.

 

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5 productos que debes dejar fuera de una alimentación saludable

Una forma de cuidarnos es no incluir en nuestra dieta comidas y bebidas que poco aportan en una alimentación saludable.

No se trata de no probarlas nunca, pero sí se recomienda no incluirlos como un hábito. En la medida de lo posible, como norma general, es mejor evitarlos en nuestro día a día.

Todo ello, sabiendo que se trata de alimentos y bebidas que, a pesar de no ser buenos para nuestra salud, son especialmente adictivos y más apetecibles. O si no ¿Por qué apetecen tanto las bebidas gaseosas, las hamburguesas o las patatas fritas? Por eso, hay que ser conscientes de que su consumo debe ser ocasional.

Entre todos ellos, la bollería industrial, los productos catalogaos como “light”, la comida rápida, el pan de molde,

1. Bollería industrial

La ingesta de este tipo de productos se está disparando, con una incidencia no aconsejable entre los más pequeños. En este caso, son poco recomendables por el exceso de azúcar y también de sal, en cantidades demasiado elevadas, así como su elaboración con aceites y grasa de mala calidad. En su composición hay demasiados elementos poco saludables y su abuso hace que se desplacen alimentos más saludables en desayunos y meriendas, especialmente.

2. Productos “versión light”

Una de las mayores confusiones hoy día son los productos “versión light”. Se tiende a pensar que son beneficiosos, ya que no contienen tanto azúcar. Sin embargo, en estos casos se abusa de los edulcorantes, que no aportan energía a nuestro organismo. Tal como indica el Reglamento (CE) No 1924/2006 del Parlamento Europeo y del Consejo, las “versiones light” contienen un 30% de nutrientes menos que la original. En muchos casos se confía en que ese menor porcentaje de calorías es más saludable cuando no es así porque “light” no significa cero calorías. Asimismo, en contenido energético y nutricional también queda mermado.

Además, pueden influir y modificar la flora intestinal. La consecuencias son que pueden desplazar a las bacterias beneficiosas, de esta forma, nos predisponemos a a patologías como la obesidad o la intolerancia a la glucosa.

3. Las bebidas con burbujas y azucaradas:

El calor y el verano, más que en otras ocasiones del año, incitan a consumir bebidas refrescantes y con burbujas. Así de tentadoras son, pero, nada más lejos de la realidad para nuestra salud. No nos aportan nutrientes básicos y esenciales para nuestra alimentación equilibrada, sino una enorme cantidad de azúcar totalmente innecesaria, en torno a 35g de azúcar, unas 7 cucharadas por bote.

Tal como se recuerda desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), en una sola lata de este tipo de bebidas de sabor de cola, naranja, etc. Se superan con creces las cantidades recomendadas de azúcar, que no deben superar el 10% de la ingesta total de alimentos diaria. Incluso va más allá de sus consejos e indica que lo idóneo sería reducirla al 5%.

Por hacernos una idea, en una dieta estándar de 2000 Kcal diarias, ese 10% supone unas 200 Kcal de azúcares, unos 50 gramos al día. Si nos ajustamos a la recomendación de la OMS del 5%, serían 25 gramos al día. Es decir, una sola lata de bebidas azucaradas ya supera el índice diario recomendado.

4. Comida rápida o prefabricada

Ahorrar tiempo no es sinónimo de saludable en la cocina. Un claro ejemplo, todo lo que viene ya preparado como las patatas fritas congeladas, las hamburguesas, los nuggets de pollo o lasañas prefabricadas, entre otras muchas tentaciones de comida rápida o pre hecha. Sabrosos y baratos, pero nada recomendables para nuestra salud. ¿Por qué? Pues porque es altamente rica en azúcares simples, salsas con mucho sodio, harinas refinadas así como grasas trans, etc. Si las consumimos de forma habitual, lo único que aportarnos a nuestro organismo es un incremento exagerado de la ingesta calórica y la posibilidad de aumentar nuestra grasa corporal. Todo ello con problemas de salud asociados como el riesgo cardiovascular, diabetes tipo 2, dislipemias (elevación del LDL-colesterol y de los triglicéridos) o incremento de la tensión arterial. Por ello, lo más indicado, mantener estos productos lejos de nuestra nevera y consumirlos de forma muy ocasional.

5. Las famosas palomitas de microondas o el pan de molde

Si no se puede resistir la tentación de una noche de plan de cine con palomitas, lo más recomendable es olvidarnos de las palomitas de microondas y hacerlas en plan “casero”. ¿Por qué? Porque las que hacemos nosotros aportan hidratos de carbono, vitaminas del grupo B, proteína vegetal y fibra, mientras que las del micro pueden contener sustancias químicas para aportar sabor y aroma como el diacetilo. Es más, las de cas, se pueden hacer con aceite de oliva virgen y con poca sal.

Otro ejemplo lo tenemos en el pan de molde, tan empezado para sandwiches y tostadas. Está hecho a partir de harinas refinadas de cereales (generalmente trigo), levadura, agua y sal. Resulta que este  tipo de harinas, aportan menos fibra, vitaminas y minerales, ya que eliminan la cáscara del cereal. Lo mejor, optar por el pan con harina integral.

Evitar riesgos innecesarios para nuestra salud es apostar por los productos más naturales y ferscos, especialmente en épocas en las que hay tantas frutas y verduras apetecibles: cerezas, sandía, tomates, etc

 

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Seguir unas pautas saludables de alimentación, clave en vacaciones de verano

Para la doctora medico nutricionista y health coach en San Sebastián, a pesar de los posibles excesos puntuales, lo importante es seguir unas pautas saludables de alimentación para disfrutar de unas vacaciones de verano sanas y equilibrar pequeños excesos en nuestros hábitos alimentarios.

La doctora y health coach Ana Garbizu, médico internista especializada en nutrición resalta la importancia de una alimentación equilibrada diaria para conseguir un buen estado de salud y mejorar nuestro equilibrio, tanto físico como emocional. Un aspecto importante ante la llegada del verano, en la que muchas personas se preguntan ¿qué comer en vacaciones para no engordar?

Según Garbizu, no hay que preparase sólo para la operación bikini, “pero es verdad que también es un buen momento para empezar a cuidarse. Precisamente, la llegada del calor ayuda a seguir alimentación saludable con elementos de temporada como son las ensaladas y los numerosos alimentos frescos y sanos del verano”. En este sentido, recuerda que “la idea no es sólo bajar esos kilos de más que queremos, sino estar dentro de los parámetros de salud recomendados por los especialistas en nutrición, que ayudarán a nuestro organismo a encontrarse mejor todo el año”.

Respecto a las dietas milagro, para acelerar los resultados antes de ir a la playa, Garbizu resalta que no sólo no existen sino que son “tremendamente nocivas para la salud, ya que afecta muy negativamente a nuestro cuerpo”. “Estas dietas son hipocalóricas, se pierde de todo, se pierde mal, músculo y hueso, y de forma arriesgada, pero no grasa que es de lo que se trata. Este objetivo se consigue cuando llevamos una alimentación correcta y mantenida en el tiempo”, recuerda.

“Unas pautas saludables de alimentación son clave en  verano”

 

 Vacaciones saludables: pautas saludables de alimentación

 

  1. La alimentación equilibrada como norma:

La alimentación es el elemento que nos va a permitir tener un estado de buena salud. En este sentido, hay que intentar no pensar que en determinadas fechas, como las vacaciones de verano, se gana peso, que después toca perder. No se trata de ese planteamiento, sino de pensar que cuidar nuestro cuerpo es aprender a comer de forma sana y correcta, algo para toda la vida y que puede beneficiar en un buen estado de salud, como prevención ante ciertas patologías. Por un exceso de vez en cuando en vacaciones, no pasa nada. Lo que es importante es el día a día.

 

  1. Adiós a las dietas milagro, no existen:

Evite el efecto inmediato de estas dietas. Este efecto no es sano porque se pueden hacer dietas y se pueden perder tres kilos en una semana. Lo que hay que saber es que esos 3 kilos son 3 litros de agua que se pierden y se ganan en seguida. Si hacemos una dieta desequilibrada, al principio perderemos agua, pero luego será masa muscular. Por lo tanto, para asegurarnos que perdemos grasa, hay que ponerse un plan nutricional equilibrado.

 

  1. Apostar por una alimentación variada:

Nuestro cuerpo necesita una alimentación variada. Tenemos que saber que hay unos nutrientes básicos necesarios todos los días (proteínas de buena calidad poco grasas, carbohidratos no elaborados, grasas de aceite vegetal monoinsaturado, etc.)

  1. Cinco comidas al día:

Lo ideal es hacer cinco comidas. Hay que evitar estar más de cinco horas sin comer porque para prevenir los altibajos de azúcar en sangre. Un desayuno, un tentempié a media mañana, la comida del mediodía, la merienda y luego la cena.

  1. Deporte acorde a nuestro estado físico.

Caminar en la playa, nadar, jugar al tenis, etc. Cualquier actividad que incorporemos en las vacaciones es válida, siempre teniendo en cuenta que debe amoldarse a nuestro estado físico.