el comer emocional

El comer emocional sí se puede controlar

El ritmo de vida, las tensiones, momentos difíciles. Todo ello hace que cada vez se hable más de conceptos como el comer emocional. Se trata de una forma de aliviar emociones o estados de ánimo. En este sentido puede asociarse a cuadros de ansiedad, estrés, miedo, tristeza, ira, aburrimiento o soledad. Un patrón alimenticio que puede provocar que aumentemos de peso o no consigamos adelgazar, si nos encontramos bajo un régimen.

Este tipo de trastorno también pueden estar ocasionadas por presiones económicas o de trabajo, conflictos sentimentales, mal tiempo, cansancio, o problemas de salud.

¿Qué hay detrás de ello? Pues una causa que nos incita a comer. Por este motivo, para poder controlarlo y evitarlo, es comenzar reconociendo esa rutina negativa. El siguiente paso, buscar hábitos saludables que nos permitan obtener la misma recompensa.

“El comer emocional sí se puede controlar”

Cambio de hábitos, lo más importante

El problema de fondo se encuentra en el ámbito emocional. Si bien, puede tener consecuencias físicas evidentes, ya que el hábito de comer para calmar nuestro estado anímico conduce a poder tener sobrepeso u obesidad. En otros casos, a desarrollar trastornos alimenticios severos, que acaban perjudicando nuestra salud.

Por tanto, cambiar esos hábitos e introducir una dieta equilibrada, ajustada a nuestras necesidades. En caso de necesitar ayuda, lo más indicado es ponerse en manos de un médico nutricionista que nos ayude en este reto personal. Cambiar la rutina, con el apoyo profesional, siempre resultará más fácil, con unas pautas personalizadas.

Consejos para controlar el comer emocional y los antojos:

  1. Ayuda profesional. En el caso de que hayas intentado controlar tu forma de comer ante situaciones especiales sin éxito, acude a un profesional. Un médico nutricionista te ayudará. Una terapia que sirva para entender por qué nos refugiamos en la comida servirá para afrontarlo. También para buscar otras motivaciones y nuevas formas de afrontar el problema.
  1. Anotar nuestra forma de comer: Nada mejor que tener un diario. Ahí podemos anotar qué comemos, cuando, cómo nos sentimos. Se trata de una forma de detectar los patrones que conectan nuestro humor o estado de ánimo con la comida.
  1. Apoyarnos en nuestro entorno: una red de apoyo nos hace más fuertes. Contar con el respaldo de pareja, amigos o familiares es una buena forma de conseguir nuestras metas.
  1. Disfrutar de todo de forma ocasional: Privarse de ciertas comidas al 100% puede hacer que aumente aún más el antojo. Por tanto, puede provocar que después se cree el efecto contrario y, en respuesta a las emociones, aumente su consumo de forma incontrolada. Lo más recomendable, como todo, es la moderación. Es decir, disfrutar de todos los alimentos, aunque algunos de ellos sólo los consumamos en ocasiones especiales.
  1. Dormir y descansar: Descansar adecuadamente es necesario para que no nos falte energía. Este hecho puede provocar que tendamos a comer alimentos con muchas calorías que brinden esa energía para contrarrestarlo.
  1. Empezar de nuevo: Aunque recaigamos en este comer emocional, lo importante es aprender de esa experiencia y empezar de nuevo al día siguiente. Trazar un plan y prevenir ese comportamiento en el futuro. Todo ello, pensando siempre en nosotros y en lo que es mejor para nuestra salud.
adelgazar con éxito- actitud positiva

10 puntos emocionales que te motivarán para adelgazar con éxito y serenidad

Estamos en una época de año donde se el aumento de peso es más común, debido en muchas ocasiones a la conocida “astenia primaveral”. Se trata de un decaimiento emocional que puede repercutir en una apatía asociada a inactividad física, aumento del apetito, así como una mayor apetencia por alimentos ricos en carbohidratos y azúcares (segregadores de serotonina). Esta combinación de factores esta detrás de la ganancia de peso en temporadas como la actual.

Por tanto, los aspectos psicológicos tienen un un papel decisivo cuando alguie quiere bajar esos kilos de más, e incluso en los casos de obesidad, ya que en muchas ocasiones están detrás del consumo abusivo o exagerado de alimentos.

El primer paso es la motivación y el establecimeinto de unas pautas de incentivos que nos permiten tener unos objetivos claros. Junto a ello, hay que establecer un plan de alimentación personalizado, con la ayuda de nuestro médico nutricionista. Este porgrama se debe ver más como un cambio en nuestra mentalidad respecto a nuestra relación con los alimentos, que nos lleven a adoptar nuevos hábitos más saludables. El objetivo, acabar con la ingesta de comida de manera irracional y reduzcan los estímulos que nos llevan a ello (estrés, ansiedad, síntomas depresivos, consumo de alcohol, hambre, etc.).

“Controlar las  emociones  nos permitirá adelgazar con éxito”

 

El enfoque multidisciplinar es necesario para reforzar la motivación personal y para alcanzar con éxito nuestra estabilidad a la hora de reducir peso. La idea, establecer una conducta alimentaria y adquirir las estrategias y habilidades necesarias para mantener un peso saludable y llevar un estilo de vida sano. Entre las claves más destacadas para ello, pueden destacar los diez siguientes puntos:

Tener una actitud positiva ante la dieta

Antes de empezar una dieta, es importante que nos fijemos en los aspectos positivos que vamos a conseguir, poniendo menos atención a los alimentos que no podremos comer en un tiempo y resaltando las cosas buenas que nos va a aportar en nuestra vida ese cambio de alimentación (conseguiremos adelgazar, mejorará nuestra autoestima, oportunidad de cambiar nuestros hábitos, nos sentiremos más ágiles, nos sentará mejor la ropa…). Piensa en ellos a diario. Te motivará.

Olvidar las obsesiones con nuestro peso

Olvídate de estar pesándote todo el tiempo. Lo más indicado es hacerlo una vez a la semana y a la misma hora. La idea es mentalizarnos de que debemos acostumbrarnos a cuidarnos y mantener un peso saludable durante toda la vida, no sólo porque estemos a dieta. Cualquier extremo, en este sentido, es malo. Por tanto, ni olvidarnos por completo de que estamos cogiendo kilos, ni tampoco pesarnos todos los días y amargarnos.

Marcarnos objetivos realistas

Es mejor no agobiarse y avanzar con paso firme, aunque sean pequeños. Nos ayudará a confiar más en nosotros mismos y nuestra capacidad de superación. Por ello, lo más indicado es marcarnos objetivos realistas, que sean alcanzables. De esta forma, será mucho más gratificante comprobar los resultados que cuando planenamos una dieta a largo plazo y con metas muy altas.

Cinco comidas para regular el organismo

Lo mejor para controlar el hambre es pautarnos un horario estable de comidas, cada 3 horas, e intentar cumplirlos todos los días, incluidos los fines de semana. De esta forma, tendremos la sensación de que llevamos una vida más ordenada, que nos anticiparás al hambre y disminuimos la ansiedad del estómago vacío.

Una agenda de logos y retos

Nos ayudará mucho tener una agenda donde apuntemos los logros que vamos alcanzado, así como los próximos retos que queremos afrontar. Como siempre, el orden y la previsión son clave para ayudarnos a conocernos mejor, saber cúales son nuestros puntos fuertes y nuestras debilidades para comprometernos más con nuestra dieta saludable.

Mastica y disfruta del placer de comer despacio

Intenta comer de una forma consciente, enterándote de lo que estás haciendo. Mastica y saborea cada alimento. Olvídate de las prisas. Tu cuerpo necesita que lo calmes 5 veces al día. Si comes despacio, necesitarás menos cantidad de alimento. Además, estarás aprendiendo a concederte un tiempo a ti mismo que te ayudará a reducir el estrés.

Recetas divertidas y variada: huye de la monotonía en el plato:

No hace falta grandes recetas, pueden ser cosas sencillas y fáciles de preparara, pero lo importante es variar para no aburrirnos. Busca recetas nuevas, que hagan que disfrutes más con la comida. Comparte esas recetas con amigos y familiares, te motivará ver que a los demás también les agrada la comida saludable. Disfruta cocinando.

Incorporar el ejercicio moderado en nuestro estilo de vida

Hacer deporte de forma constante, aunque sea una sencilla caminata. Se trata de dar con aquel que más nos guste, que nos sea fácil de practicar y que podamos incorporar sin problemas en nuestra vida diaria, como pasear, por ejemplo. Podemos empezar poco a poco e ir aumentando, en función de nuestra capacidad y estado físico, el tiempo. Recuerda, se trata de la constancia más que de grandes esfuerzos para no abandonar este buen hábito.

Divertirse y segregar endorfinas

Disfrutar de los momentos de la vida, divertirse también es positivo para nuestra actitud. Realiza actividades que te resulten placenteras y que te ayuden a aparcar de los problemas. Está demostrado que cuando uno se siente feliz, segrega endorfinas, que son las «hormonas del bienestar». De esta forma, también pondremos la comida en un segundo plano y estaremos llenando el estómago a todas horas.

Levantarse ante un tropiezo

Ser capaces de caer y volver a levantarnos es un indicativo de que podemos tolerar la frustración. Se trata de no rendirse y mantener una alimentación equilibrada en el tiempo, como estilo de vida, a pesar de tener algún fallo puntual. Es cuestión de aprende a resolver esta caída y retomar la dieta equilibrada cuanto antes.

dieta rica en verduras

Dieta rica en verduras y frutas desde jóvenes: Hacia una vejez saludable

Para tener una vejez saludable cada vez queda más patente que una dieta rica en verduras y fruta es un factor clave. Tal como recoge la revista “Circulation”, un recientes estudio realizado por el equipo de investigación del Instituto del Corazón de Minneapolis de Estados Unidos revela que nuestras condiciones para la vejez se asocian a una buena dieta saludable. Si comenzamos a comer frutas y verduras de forma regular desde nuestra juventud, podremos reducir el resigo de aterosclerosis a 20 años. Éstas son sólo algunas de las conclusiones del estudio, que se comenzó en el año 1985, y que ha realizado un seguimiento de más de2.500 personas durante todo este periodo .

Los investigadores han contrastado que las personas que siguieron una dieta rica en verduras y frutas y tenían una menor calcificación en su placa coronaria (una medida de enfermedad cardiovascular que mide la obstrucción de los vasos sanguíneos y que determina el grado de aterosclerosis) 20 años después.

La investigación ha revisado los datos de 2.506 participantes del Estudio sobre el Riesgo Coronario en Adultos Jóvenes (CARDIA), que comenzó en 1985, que se dividieron en tres grupos, en función de su consumo diario de frutas y verduras. Las mujeres que más fruta comieron tomaron una media de casi nueve porciones de frutas y verduras y los varones más de siete porciones diarias. En el grupo de menos consumo solo consumían 3,3 porciones 2,6 porciones diarias respectivamente. Todas las raciones estaban basados en una dieta de 2.000 calorías al día.

Los resultados mostraron que las personas que comían más frutas y verduras en el comienzo del estudio tenían un 26% menos probabilidades de desarrollar placa calcificada 20 años más tarde, en comparación con los que comían la menor cantidad de frutas y verduras.

osteporosis

Detrás de la osteoporosis pueden estar enfermedades de origen nutricional

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), ha querido recordar que el origen nutricional de ciertas enfermedades, entre las que se encuentra la osteoporosis, no debe olvidarse.

 

La SEEN resalta que nos encontramos antes unimportante problema de salud pública cuya relevancia va en aumento con el envejecimiento progresivo de la población”. De hecho, tal como indican, en la Unión Europea esta enfermedad conlleva más años de discapacidad y de calidad de vida perdidos que la mayoría de las enfermedades neoplásicas.

Factores genéticos y enfermedades de origen nutricional

 En el caso de la osteoporosis, la debilidad de los huesos se debe a la mezcla de múltiples factores genéticos, ambientales y hormonales que interactúan entre sí. En su aparición, tal como destacan desde la SEEN, desempeñan un papel importante aspectos como el “brusco descenso de los niveles de estrógenos relacionados con la menopausia, así como los cambios hormonales asociados al propio envejecimiento”.

A este respecto, los expertos en endocrinología y nutrición indican que “la mayoría de la osteoporosis secundarias son causadas por enfermedades de origen endocrinológico o nutricional (diabetes, desnutrición, exceso de cortisol, trastornos de la glándula tiroides o paratiroides, , etc.)”.

Por tanto, en el tratamiento de la osteoporosis, es necesario realizar una “aproximación integral e individualizada”. En todo caso, siempre se recomienda incrementar la actividad física acorde a nuestro estado de salud, dejar el tabaco, el incremento de la ingesta de calcio, y la adecuación de los niveles sanguíneos de la Hormona D (vitamina D).

Alimentación rica el vitamina D para evitar ese origen nutricional

Una alimentación rica en calcio y vitamina D es esencial para mantener unos huesos fuertes y conservarlos en el mejor estado posible con el paso de los años.

Detrás de la osteoporosis, junto a las causas genéticas, también puede haber un estilo de vida o una alimentación irregulares. Estos factores pueden intervenir en su aparición. Si bien, una dieta equilibrada, sana y con presencia de vitamina D también ayuda a su prevención y a evitar ese porcentaje que se debe al origen nutricional.

A este respecto cabe recordar que desde que nacemos hasta los 16 años es cuando la absorción de calcio por nuestro cuerpo alcanza su pico máximo. Si bien, a partir de esa edad, se hace muy necesario incrementar el consumo de aquellos alimentos que contribuyan a la asimilación de esta sustancia por parte de los huesos.

Para una mejor orientación de lo que se recomenda al respecto, existen estudios como el realizado por el Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitario San Cecilio de Granada, por ejemplo. En este informe se recuerda que los niveles adecuados de ingestión cálcica dependen de las diferentes etapas de la vida y de la franja de edad en la que nos encontremos:

– Entre los 3 y 8 años: 800 mg/día.

– Entre los 9 y los 17 años: 1.300 mg/día.

– Adultos: entre 1.000 y 1.500 mg/día.

– Mujeres embarazadas: 1.300 mg/día.

Alimentos más ricos en calcio: Prevenir el origen nutricional de la osteoporosis

La mejor manera de prevenir la osteoporosis es cuidarnos, llevar una dieta equilibrada y poner atención a que en nuestra ingesta diaria incluimos una cantidad suficiente de calcio diaria. Existen alimentos, como los que se detallan a continuación, que nos ayudarán a ello. Eso sí, la mejor manera de saber qué es lo más indicado es ponerse en manos de un médico nutricionista:

 

– Lácteos: En este tipo de alimentos se incluyen la eche, los yogures, quesos, cuajadas, etc. Desde el punto de vista nutricional, se recomendar que sean ligeros y desnatados, ya que los glóbulos de grasa pueden arrastrar el calcio e impidir su absorción.

 

– Pescados y mariscos: principalmente los que se pueden tomar con espinas(anchoas o sardinas) y otros como el besugo, las almejas, las chilas, los berberechos, el gallo, las gambas, los langostinos, el rape, las sardinas, el atún y la merluza.

 

– Legumbres: son ricos en calcio pero una parte es arrastrada por la fibra y el ácido fítico. Para que no se pierdan grandes cantidades de calcio en estos alimentos es conveniente respetar los tiempos de cocción.

 

– Verduras: sobre todo espinacas, acelga y brócoli.

 

– Frutos secos: aunque son ricos en calcio, éste no se asimila al 100% y su contenido calórico es alto. No están recomendados para personas con sobrepeso. Entre los que más calcio tienen destacan las almendras.