Ritmonutricion

Ritmonutrición: 5 consejos para comer respetando nuestro organismo

La Ritmonutrición podría definirse como la forma de comer respetando nuestros ritmos internos.  Lo que debemos hacer es escuchar este funcionamiento interno, no ir en su contra y adoptar un estilo de vida más sano.

El equilibrio nutricional es el camino hacia nuestra salud y bienestar. Como siempre recordamos desde estas líneas, no se trata de dietas altamente restricitivas cuando queremos perder peso o mantener el que tenemos, sino de establecer una disposición adecuada de los alimentos según lo que se conoce como Cronobliogía Nutricional. En otras palabras, saber qué alimento comer a cada hora del día. Se trata de alimentarnos respetando nuestros ritmos internos.

Y es que es importante saber que los ritmos de nuestro metabolismo corporal varían en función del ciclo circadiano, es decir, durante las 24 horas del día. ¿Por qué durante ese transcurso de tiempo cambian los ritmos biológicos? Pues buscando el objetivo de optimizar el rendimiento físico, emocional e intelectual de cada personal. Una vía de encontrar el mejor punto para nuestro equilibrio global y bienestar. Una variación en la que también influye la presencia o ausencia de la luz del sol.

Por tanto, podemos controlar nuestro peso, así como nuestras energías respetando el funcionamiento de sus mecanismos. Es decir, sin interferir en él, por ejemplo, cuando dormimos poco o comemos mal, ya que no alcanzaremos nuestro rendimiento óptimo cuando repetimos estos malos hábitos.

Lo mejor para nuestra salud y el equilibrio nutricional es seguir estas pautas que nos indica el cuerpo: dormir bien, hacer alguna actividad física adecuada a nuestro estado y alimentarnos de forma correcta. De esta forma, tenderemos más armas para evitar enfermedades, envejecer de forma más lenta y mantener el ese equilibrio en nuestra composición corporal.

 Ritmonutrición: consejos de alimentación que ayudan a mantener el peso

 Más que comer en grandes cantidades, que también, la ganancia de peso se debe muchas veces a los desequilibrios asociados al ritmo de vida con mucho estrés, desde la dificultad para conciliar el sueño hasta la facilidad para engordar, la depresión o la irritabilidad surgen de una mala alimentación que no respeta los ritmos del organismo.

Por ejemplo, hábitos tales como no desayunar, o solo tomar un café por la mañana, cenar abundante y tarde, sea con carne o pastas, y dormir poco, suelen tener efectos nocivos a largo plazo que pueden dar lugar problemas de salud más graves y enfermedades específicas.

Lo único que debemos hacer es respetar los ritmos internos y no ir en contra de ellos para adoptar un estilo de vida más sano.

 Seguir el ritmo natural de nuestro cuerpo es sencillo. Se trata de mantener unas pautas saludables y unos consejos nutricionales en nuestro día a día:

  1. Hacer cinco comidas al día:

Pequeñas cantidades, pero con intervalos de tiempo equilibrados. El objetivo, controlar los picos de insulina que se producen en nuestro cuerpo a lo largo del día, en función de nuestro ritmo interno personal. Numerosos estudios inciden en resaltar que esta pauta es mejor para adelgazar que el hecho de pasar grandes periodos de ayuno. Diversas investigaciones han comprobado que las personas que comen cinco veces al día se mantienen más delgadas que las que comen cuatro y éstas más que las que ingieren alimentos tres veces.

  1. Mantener los mismos horarios de comida:

Se trata de la mejor forma de encontrar el equilibrio interno del organismo, una vía para hacer que nuestro cuerpo funcione de una forma armónica.

  1. El desayuno, lo más importante del día:

Ya lo dice el sabio refrán “desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo”. ¿Por qué es así? Pues porque en las primeras horas de la mañana somos más activos, necesitamos más energía que por la noche, que es el tiempo en el que ya nos estamos preparando para dormir.

  1. Respetar los ritmos naturales de nuestro cuerpo en nutrición:

Una forma de encontrarnos mejor de forma general y contribuir a nuestro peso equilibrado, es otorgar a nuestro organismo aquellos alimentos que necesita en los momentos más idóneos del día. Se trata sencillamente de conocer nuestro reloj biológico y aplicarlo en nutrición. Por ejemplo, saber que de cinco de la madrugada a cinco de la tarde, nuestro organismo está preparado para genera la energía necesaria para realizar actividades físicas e intelectuales, mientras que a partir de las cinco de la tarde se prepara ya para descansar y repararse. Por tanto, hay que ingerir los alimentos que dan más energía en esa primera parte del día.

  1. Alimentar el equilibrio emocional:

Dedicar tiempo a la reflexión, buscar actividades como el yoga o el pensamiento reflexivo también ayudan a que tengamos un mejor balance, una actitud positiva. Se trata de encontrar nuestro equilibrio emocional, que aporte bienestar en nuestra salud.

 

equilibrio emocional

El equilibrio emocional también se aprende

Aunque no lo parezca, el equilibrio emocional también se aprende. Sin duda, atravesamos una etapa un poco convulsa. Cambios sociales y educativos, contexto económico especial, escala de valores diferente, etc. Miles y miles de aspectos que hacen que muchas personas ya no sientan la estabilidad que antes estaba establecida.

Se avecinan nuevos tiempos donde conocer quiénes sómos y saber qué es lo que esperamos de nosotros mismos en la vida será el mejor camino para encontrarnos bien, saber que nuestras emociones están en equilibrio y podemos tener un día a día en paz.

Parece fácil, pero a veces no lo es tanto. ¿Por qué? Pues como todo en esta vida, porque el día a día está lleno de sorpresas, de cambios inesperados y de vicisitudes.

Sin embargo, sí hay muchas cosas que podemos hacer por nosotros mismos: Conocernos, saber qué es lo que nos hace alcanzar esos momentos de felicidad o, al menos, de serenidad y bienestar mental, a pesar de los posibles obstáculos que nos encontramos.

Para la Doctora Ana Gabizu, hay una serie de claves que nos aportan muchos beneficios e influyen más de lo que pensamos en nuestro estado emocional. Por ejemplo, llevar una buena alimentación.

La educación emocional y mejora el bienestar global de cada persona a través del desarrollo de la atención, la inteligencia emocional, la meditación o la nutrición.

Para desarrollar el equilibrio emocional es necesario incluir este capítulo como una parte más de nuestra salud. En caso de no saber cómo enfocarlo, siempre existen buenos profesionales de psicología que nos ayudan ampliamente.

¿Sabes qué beneficios aporta cuidar nuestro estado emocional?

Disminuye los de estados de ansiedad, apatía o depresión.

Se incrementa notablemente la capacidad de reconocer las expresiones emocionales en los demás.

Nuestra atención se vuelve más estable y relajada.

Se reducen los malos pensamientos y las preocupaciones.

Aporta un valor adicional para controlar la presión sanguínea alta, el estrés.

Incrementan los pensamientos positivos hacia uno mismo y los demás.

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Nutrición Emotiva: Cómo influyen nuestros sentimientos en la alimentación

Nutrición emotiva, un concepto, en principio, novedoso, pero de gran importancia para nuestro bienestar global. Cuando hablamos de nutrición emotiva nos referimos al análisis de la relación existente entre de la alimentación y nuestros sentimientos.

Se trata de una conexión real que cada vez tiene más peso a la hora de establecer unas pautas saludables y unos hábitos de vida equilibrados. Un aspecto que los médicos nutricionistas tienen muy en cuenta en las dietas personalizadas y en la comprensión de los distintos trastornos alimenticios que ayudan a corregir y mejorar. Y es que el estado de animo es un fiel reflejo de los sentimientos que experimentamos en diferentes momentos de nuestra vida, unas emociones que influyen de forma muy directa en nuestra conducta alimentaria.

La nutrición emotiva se asienta en dos principios esenciales. Por una parte, que el humor y los cambios que experimentamos tienen una relación directa con nuestros hábitos alimentarios y viceversa. Es decir, que la alimentación también influye en nuestro estado de ánimo.

Por tanto, nuestro equilibrio emocional pesa mucho a la hora de llevar una vida sana, con una correcta alimentación que nos aporte bienestar y nos ayude a encontrarnos bien. Este equilibrio es el que favorece hábitos alimentarios saludables y enriquecedores.

 

A su vez, precisamente, llevar un equilibrio nutritivo previene los ritmos de alimentación disfuncionales y nos hace sentir mejor con nosotros mismos. Una persona que emocionalmente está centrada, posee una fuerza interior mayor para mantener unos hábitos nutricionales de máxima eficacia y hacer frente a imprevistos.

Desde el punto de vita de la alimentación, está corroborado que si realizados una selección inadecuada de alimentos, ésta repercute en nuestro estado emocional y humor.

De hecho, en muchas ocasiones, cuando los ritmos de alimentación disfuncionales son crónicos ocultan alteraciones del temperamento y reflejan tensiones emocionales que se encuentran sin resolver.

Sin embargo, si, con sin ayuda de un buen médico nutricionista y expertos en áreas como la psicología se consigue un ritmo de alimentación nutritiva adecuado, acorde a las necesidades personales de cada uno, se previenen los cambios de humor negativos y se favorecen las actitudes positivas. Por tanto, el equilibrio nutricional depende del equilibrio emocional.

De ahí que el objetivo que centra la nutrición emotiva sea conseguir una nutrición positiva para el cerebro y el sistema nervioso mediante alimentos inteligentes. Una vía directa al equilibrio emocional.

¿Qué es la nutrición emotiva?

Nutrición emotiva es encontrar pautas positivas de alimentación que mantengan el equilibrio químico corporal y emocional. Se trata de establecer una serie de nutrientes que estimulen nuestro sistema y el organismo para que el cuerpo pueda evitar virus y afecciones y regular los propios sistemas neuroquímicos y neuroglandulares (hormonas, glándulas principales, neurotransmisores y sistema nervioso).

Un ritmo de alimentación equilibrado ayuda a la regeneración interna y hace posible que el cuerpo cada vez este más sano, con más fuerza y vitalidad. Además, otorga la posibilidad de prevenir los cambios de humor. Por tanto, no olvides que una buena alimentación te hará tener una vida más feliz y equilibrada.