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Pautas para no desperdiciar comida ni tirar alimentos

Cómo no desperdiciar comida ni tirar alimentos ha sido el centro de un análisis por parte de profesionales y periodistas. La médico nutricionista, Ana Garbizu, ha participado recientemente en este debate de televisión de ETBC. Se trata de un programa en el plato de ‘SIML’ para hablar de la calidad de los alimentos y de la cantidad de comida que se desperdicia pudiendo ser ingerida. Bajo el título ¿Cuánta comida, que podría ser ingerida, se tira a la basura?

Este canal analiza al detalle este tema. Por ejemplo, se abordan noticias relacionadas como que las grandes superficies de Francia no podrán tirar comida y así se les prohibirá por ley. También se informa de actuaciones ejemplares por parte de la ciudadanía para aprovechar los alimentos. En este sentido, el equipo del programa se desplaza a una localidad donde se ha colocado una nevera colectiva para que la gente que lo necesita lo utilice.

Asimismo, se hace un repaso de las acciones que llevan a cabo tanto tiendas, como restaurantes y supermercados para dar salida a la comida que sobra. Todo ello como gesto de que algo está cambiando ya y que se actúa en este sentido. A pesar de ello, aún hay datos que muestran la importancia de concienciar sobre la cantidad de alimentos que se tiran.

Respecto a las cifras, desde el programa se analizó cómo las actitudes individuales hacen que se acaben contando toneladas de basura de comida que podría haberse empleado.

No desperdiciar comida tendría que ser la prioridad en los países europeos

Entre los datos, se destacó por ejemplo, que “como consumidores compramos mucha más comida de la que luego comemos”. Cada año se desperdician 1.300 millones de toneladas de alimentos según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). Esto representa un tercio de la producción mundial. En Europa esa cifra es de 89 millones de toneladas anuales. En España, cada año se desperdician 7,7 millones de toneladas de comestibles. Es más, es el sexto país que más comida desecha. Alemania, Francia, Polonia e Italia son los que encabezan esta lista. Más de la mitad de todos los desperdicios que se generan en el planeta ocurren en el mundo desarrollado. Es de alrededor del 56%.

A escala individual, se calcula que cada hogar tira un kilo y medio de comestible a la semana. Casi la mitad de lo que se desecha son frutas y verduras. El 17% es carne y pescado. De todo lo que desperdiciamos, sólo el 5% se genera en la fase de distribución. El resto, más del 40%, recae en el consumidor.

Para Ana Garbizu, se podrían evitar que acaben en la basura muchos alimentos en buen estado si modificamos algunas rutinas de compra y se planifica. Se estima que, en grandes ciudades, se podría ahorrar hasta 3.000 euros al año por familia, cambiando nuestros hábitos de consumos. Otro aspecto importante, tal como indica la médico nutricionista es saber cómo tenemos que colocar esos productos el frigorífico con el fin de mejorar su conservación. El objetivo es evitar tener que tirar comida.

En muchas ocasiones, se desperdicia comida sin necesidad porque no se ha realizado una planificación previa. Por esta y otras razones, los expertos nutricionistas dan una serie de recomendaciones para nuestra orientación:

  1. Organización: Planificarnos bien a la hora de comprar es importante porque nos dará una idea de lo que es necesario y lo que no una vez en la tienda o supermercado. Hacer un planning semanal es de gran ayuda. Ir siempre con la lista de compra hecha nos orientará sobre lo que hace falta para esos días y así evitar que los productos acaben en la basura, tanto porque se han comprado por impulso o porque no hay tiempo para consumirlos.
  1. Intentar hacer la compra siempre con el estómago lleno:Se trata de una fórmula que nos ayudará a adquirir lo que realmente necesitamos. Cuando realizamos la compra con hambre puede que se adquieran alimentos que al final no se consuman o se haga de forma inadecuada.
  1. Espacios bien diferenciados en el frigorífico:Tener el frigorífico organizado y todo a mano en orden de preferencia para su consumo también es importante. Hay que usar bien los espacios diferenciados para las distintas clases de alimentos. Así se evitará el contacto entre ellos para que no se transmitan olores y sabores de unos a otros. También se aprovechará la temperatura su conservación. Si la comida no se estropea, es reutilizable y evitamos tener que tirarla. Por tanto, mejor no comprar cantidades muy grandes de alimentos que se echan a perder enseguida. Es importante saber que hay alimentos que es mejor no meter en el frigorífico como los tomates o los plátanos.
  1. Consumir productos de temporada, de cosecha cercana o local. Lo cercano a nosotros es de cosecha local, de la pesca de la zona.
  1. No guiarnos por la estética, sino por lo fresco y natural.
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Día Mundial contra la Obesidad: Dieta variada y equilibrada para combatirla

Hoy es el Día Mundial contra la Obesidad. Calificada ya como “una de las grandes epidemias de salud” en las sociedades occidentales. ¿Qué hace que se haya elegido esta fecha? Sobre todo, concienciar sobre el incremento de los cambios en los hábitos diarios, así como una alimentación incorrecta. Un hecho que hace que las cifras de obesidad aumenten cada año. También que su repercusión sobre otras enfermedades como la diabetes sea mayor.

En esta edición, los profesionales, médicos nutricionistas ponen el foco en la obesidad infantil y juvenil. Nuestro país figura entre los de las tasas más altas en Europa, junto con Italia, Malta y Reino Unido. A pesar de esta lista, sí que se ha demostrado que la información y la prevención empiezan a dar resultados. La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aecosan), realizó un estudio en 2013 que aportaba un hilo de esperanza. “un 18,4 % de los menores españoles sufre en la actualidad obesidad y el 24,6 por ciento sobrepeso. En comparación con uno similar realizado dos años antes, estas cifras permanecen casi constantes o con ligero descenso. Así lo ha indicado el Secretario General de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (Sepeap) y miembro del Grupo de Nutrición de la sociedad, Cristóbal Coronel Rodríguez.

Sin embargo, fechas como el Día Mundial contra la Obesidad sirven para seguir recordando la importancia de una correcta alimentación.

A día de hoy, la causa principal de la obesidad en los menores es el abandono de la dieta mediterránea. A este factor se añaden otros como no seguir hábitos alimenticios saludables. También un ritmo de vida más ajetreado. Esto implica que, en muchas ocasiones, se consuma más comida rápida y se haga menos el ejercicio físico.

«Día Mundial contra la Obesidad: Dieta variada y equilibrada para combatirla»

¿Y por qué es tan relevante combatir la obesidad infantil. Porque puede arrastrarse para toda la vida. En este sentido, La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) subraya que los hábitos alimenticios se forjan en la juventud. A lo que añade que 4 de cada 5 niños obesos lo seguirán siendo de mayores. En la adolescencia, la obesidad también tiene efectos perjudiciales en la la salud. Repercute en todos los órganos y sistemas. Puede llevar, por ejemplo, a múltiples problemas. Desde ortopédicos hasta pulmonares (asma o la intolerancia al ejercicio). También enfermedades como el hipogonadismo en los niños o el síndrome del ovario poliquístico en las niñas. Junto a ellos, la parte de alteraciones psicológicas o baja autoestima. Es una etapa en la que pueden detectarse más trastornos de la conducta alimentaria, como la anorexia y la bulimia.

La alimentación, clave para acabar con la obesidad

Para reducir los índices de obesidad infantil, el papel de los padres es muy importante. Lo primero, ser conscientes de este problema. El siguiente paso, la proactividad.

Debe potenciarse la concienciación de unos hábitos nutricionales. Algo en lo que aún hay que mejorar según el “El V Estudio CinfaSalud”, avalado por la Sepeap. En este sentido, se recuerda que cada vez se alejan más de la dieta mediterránea”.

10 consejos para conseguir que la alimentación sea equilibrada y buena en los niños:

1. Apuesta por la dieta mediterránea en casa:

La dieta que conocemos de toda la vida. Alejada de procesos industriales. Esta dieta mediterránea es muy completa. Incorpora todos los nutrientes que el menor necesita para un correcto crecimiento. Todo ello, debido a los alimentos de gran calidad nutricional de los que se compone. Entre ellos, las legumbres, el aceite de oliva, el pescado y los cereales (pan, pasta y arroz). También los lácteos, las verduras, los huevos, los frutos secos, las frutas y el yogur y. El mejor complemento, el agua, no los refrescos.

2. Los productos industriales que no alimentan, una excepción:

 

El consumo de productos industriales que no alimentan deben ser la excepción. Bollería, dulces, fritos o snacks contienen azúcares en exceso, grasas saturadas, sal y energía. Y no aportar casi micronutrientes. En la misma línea, está la comida rápida. No se debe incluir en el rito semanal como norma.

 

  1. Comer cinco veces al día y evitar el picoteo innecesario

 

Tal como indican muchos nutricionistas y los lo más recomendado es realizar cinco comidas diarias. Desayuno completo, almuerzo, comida, merienda y cena, no muy tarde. En el caso de los niños, es una forma de asegurar que se les aporta todos los nutrientes necesarios y no se pica entre horas.

 

  1. La pirámide alimentaria, una guía muy útil

 

Para saber qué alimentos, raciones y frecuencia se debe tomar cada alimento, hay instrumentos útiles. Entre ellos, la pirámide alimentaria. Es muy útil educar y explicar a los más pequeños el por qué de su importancia. También preparar con ellos menús que se basen en estos criterios.

 

  1. Respeto a la hora de comer: Fuera móvil o TV en la mesa

 

Lo más indicado es que la atención de niños y mayores se centre en la comida y en quienes se sientan a la mesa. Compartir momentos, comer despacio, saborear y disfrutar de buenos alimentos y compañía. Un problema de hoy día es que siete de cada diez niños comen con una pantalla delante.

 

  1. La comida, en familia como hábito

 

Lo mejor para los más pequeños es asociar la comida con un momento de reunión familiar. Unión, charla. Por eso, es importante organizad los horarios para compartir mesa al menos una vez al día. Comer juntos es una forma de apreder buenos hábitos de los mayores.

 

  1. Apuntar a los niños a hacer la compra

 

Es importante que, desde pequeños, conozcan qué alimentos son la base de nuestra dieta. También que colaboren en la elaboración de la lista. Asimismo, ayudarles en la interpretación de las etiquetas y los valores nutricionales de los productos.

 

  1. Variedad en la preparación de los alimentos

 

La variedad en la preparación de los alimentos también es un punto clave. Se puede preparar carne o pescado o verduras de muchas formas atractivas y sanas. Por ejemplo, asado, hervido, a la planta. En época estival, son idóneos paltos como el gazpacho o las ensaladas. Ellos pueden participar en su elaboración y así poder decorar de forma divertida los platos.

 

  1. La importancia del ejercicio

 

Moverse, correr, ir al parque, pasear, subir escaleras, estar activos. Todo lo que sea movimiento es importante para combatir el sobrepeso. Especialmente, porque se reducen el número de horas que pasan frente a la televisión y los videojuegos.

 

  1. Descanso: dormir lo suficiente frente al sobrepeso

 

Los expertos señalan que los escolares de entre 6 y 12 años deben dormir, al menos, diez horas. Es importante también frente al sobrepeso un buen descanso. De esta forma, tendrán energía para las actividades escolares del día.

Comer legrumbres-beneficios

Comer legumbres: Buen fundamento de la dieta mediterránea

Comer legumbres es un buen fundamento de la dieta mediterránea. Se trata de un alimento con alto contenido nutritivo. Sin embargo, en los últimos años ha descendido su ingesta por varios motivos. En primer lugar, porque se asocia, de forma injusta, a que engordan. Otro motivo, es que se dice que pueden diferirse mal, aspecto que no es cierto. También la falta de tiempo.

«Comer legumbres es un buen fundamento de la dieta mediterránea»

Por todo ello, hay que recordar los grandes beneficios de comer legumbres e incorporarlas a nuestra dieta. Razones para incluirlas en nuestra dieta, al menos, tres veces en semana:

 

1. Tienen poca grasa. Además si se combinan de forma correcta con otros alimentos hacen que su absorción sea mayor.

2. Son económicas y se conservan durante mucho tiempo.

3. Son también una gran fuente de fibra. Nos dan una sensación de saciedad. Asimismo, ayudan al correcto funcionamiento intestinal. Es más, además controlan los niveles de colesterol y glucosa en sangre.

4. Contienen proteína vegetal de alto valor biológico. Es importante, especialmente en casos de dietas vegetarianas.

5. Gran cantidad de hierro. Su alto contenido en este mineral es esencial en nuestra alimentación. Sobre todo, en embarazadas, niños, perdonas mayores y deportistas.

6. Hidratos de carbono complejos que se absorben de forma lenta. Por este motivo, son idóneas para etapas en las que queremos adelgazar. En las cantidades correctas, evita picos de glucosa. También sacia el hambre y aportan energía.

7. Aportan vitaminas A, C, D, E, K. También ácido fólico, y minerales como calcio, magnesio, fósforo, yodo y potasio. Este coctel es muy importante para nuestro sistema nervioso y muscular.

dieta sana

Pequeñas pautas para llevar una dieta sana

Llevar una dieta sana y equilibrada es el objetivo de muchos de nosotros. Un dato positivo es que cada día hay más información. También que se está empezando a tomar conciencia de lo importante que es apostar en nuestra alimentación por productos naturales, frescos y alejados de todos los procesos de industrialización.

Sin embargo, a veces no conocemos con detalle las cantidades de nutrientes que necesitamos tomar a diario. Tampoco cuáles no es aconsejable sobrepasar demasiado.

En este sentido, resulta esclarecedor las conclusiones que contiene la encuesta Mitos y Errores en Alimentación en la población española. Esta encuesta ha sido presentada por la Fundación Española del Corazón. En ella e indica que «uno de cada cinco españoles considera que su dieta merece un suspenso». En este sentido, el presidente de la FEC, Carlos Macaya, señala que «el aspecto positivo de estos datos es que el grado de información que tiene la población sobre la dieta es aceptable». Así, el 83% de los encuestados es consciente de que el pescado azul es fuente de omega 3. Otro 47% asocia el consumo de omega 3 con beneficios cardiovasculares. Hasta ahí, bien. Lo malo es que, en muchas ocasiones, esas recomendaciones no se cumplen, especialmente entre la población más joven.

Sabemos que deberíamos aumentar la dieta sana

Al menos, ya somos conscientes de que tenemos que aumentar nuestra dieta sana. Así se refleja en otra encuesta. Esta última se realizó en setiembre de 2016. La pregunta de IMOP-Berbés, indicaba que el 40% de los españoles cree que debería mejorar su dieta. El 37% de ellos, reconocía que su nutrición mejoraría al consumir mayor cantidad de verduras y frutas.

Además, el 70% de los encuestados por la FEC reclamaba «más consejos nutricionales por parte de los profesionales a sus pacientes», y «más del 50% consideraba insuficiente la información nutricional en el etiquetado».

¿Qué cantidades necesito? ¿Cuáles son las recomendadas?

Junto con el conocimiento de aquellos alimentos que son los más indicados para nuestra dieta, hay otros factores importantes. Por ejemplo, las cantidades de cada macronutriente y grupos de alimentos que nos convienen en nuestro día a día.

Para ello, la Fundación Española de la Nutrición (FEN) ha publicado el estudio ANIBES. Se trata de una investigación transversal que contiene datos antropométricos. En ellas se realiza una muestra de 2.009 individuos de entre nueve y 75 años. Se coteja la ingesta de macronutrientes y micronutrientes y sus fuentes, el nivel de actividad física y datos socioeconómicos. En el documento “Distribución de macronutrientes y fuentes alimentarias en la población española” explican las cantidades de cada macronutriente que toma la población. Además, se indican cuáles son las que se deberían tomar para seguir las recomendaciones de organismos internacionales como la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Proteínas

En este informe se indica que los más recomendable es no superar el 15% de las calorías totales diarias de proteínas. El porcentaje recomendable estaría entre el

10 y el 12%. En nuestro país, consumimos más de lo indicado, tal como muestra este estudio. En torno al 30% está en el límite y otro 30% se pasa.

Hidratos de carbono: la importancia de las legumbres

El porcentaje de energía de calorías a partir de los hidratos de carbono debe estar entre un 50-60% del total de energía. Es más, la OMS señala que deben aportar entre el 50% y el 75% del total de la energía de nuestra alimentación diaria.

Lo idóneo sería que «un porcentaje muy elevado de estos hidratos de carbono que necesitamos fueran en forma de cereales y derivados, legumbres, verduras, hortalizas y frutas». Así lo explica el presidente de la Fundación Española de la Nutrición, Gregorio Valera.

En concreto, hay que recordar el peso de las legumbres en nuestra dieta. Justo en 2016, que se celebra Año Internacional de las Legumbres 2016. Lo mejor, no olvidarnos de ella y tomar tres raciones por semana. Para Varela es importante destacar que son una gran fuente de proteínas, de los hidratos de carbono complejos. Por tanto, de ese tipo de hidratos “de digestión lenta que hacen que nuestro azúcar no sufra fluctuaciones muy rápidas”. También son “fuente de fibra y, además, es un alimento económico y propio de nuestra gastronomía», añade.

Respecto al aporte de cereales, lo mejor siempre es que sean integrales. Varela subraya que «lo integral debe superar a lo no integral, porque aporta más fibra y es capaz de retener algunos componentes nutricionales”. Por tanto, en la medida de lo posible, mejor optar por lo más integral”. Si bien, “esto no quiere decir que no se puedan tomar productos no integrales», resalta el presidente de la FEN.

Hablar también del azúcar es muy importante. No se debe consumir más de un 10% del total de la energía en forma de azúcares añadidos. ¿Cuáles son estos? Los que no están de forma natural en los alimentos.

Aquí, los expertos en nutrición como Varela muestran su preocupación. No es tanto por los azúcares naturales presentes en los alimentos, “sino en el resto. No se debe aumentar el exceso de los azúcares añadidos en nuestra dieta”. Aquí recuerda que “no podemos incluir más del 10%, y con una tendencia-recomendación que hace la OMS de que no superemos el 5% porque es complicado disminuir el consumo en poco tiempo», resalta.

Fibra

De este estudio se destaca que la ingesta por persona y día es de entre 12-14 gramos. Lo más recomendable sería un mínimo de 20 gramos, que serían los necesarios. Esto quiere decir que en la dieta actual se toma poco pan, pocas legumbres y alimentos integrales, etc. ¿Qué pasa? Pues que la fibra es muy necesaria en los adultos porque ayuda a prevenir el estreñimiento, pero también es muy importante para los niños.

Perfil lipídico

La ingesta diaria de lípidos debe suponer entre el 20% y el 35% de la ingesta total de energía. Así lo indica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) o la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria.

Respecto a los ácidos grasos saturados, tendrían que aportar, como máximo, el 10% de la ingesta diaria. Si bien, los datos del estudio indican que la población española se encontraría por encima de dichas cifras (11,7%).

Por su parte, los ácidos grasos monoinsaturados deberían representar entre un 16-19%. «

Ácidos grasos poliinsaturados: Omega 3 y Omega 6

Los ácidos grasos poliinsaturados, a los que pertenecen los Omega 3 y Omega 6, indican que esta población estaría en un 6,6%. Unos valores que están dentro de las referencias establecidas por la FAO. Desde este organismo dice que este macronutriente debe contribuir a entre el 6% y el 10% de la energía total diaria.

Esto es así porque en nuestro país hay un consumo alto de pescado, y ahí se refleja una parte importante del pescado tipo azul (atún, sardinas, anchoas y otros), que es el que nos aporta un porcentaje interesante de ácidos grasos omega 3. Por eso, los expertos nutricionistas insisten en la importancia de incluir el pescado -tanto blanco como azul- en nuestra dieta, que debemos tomar dos o tres veces por semana, preferiblemente pescado azul.

Carnes

En cuanto a las carnes, limitarla a dos días a la semana si es carne roja e ingerir dos. Tres días a la semana si son carnes blancas (conejo o pollo). No se trata de prohibir nada, asegura el experto, sino de buscar un equilibrio en nuestra dieta para que sea variada y equilibrada.

vitamina c

Beneficios de la vitamina C: Nutriente esencial para el organismo

La vitamina C es de gran importancia para el desarrollo y la conservación del organismo. ¿Por qué? Entre otras razones porque el ácido ascórbico actúa como antioxidante. Por ello, favorece la creación de colágeno y mantiene en buen estado huesos, encías y dientes.

Conocida de forma habitual como Vitamina C. Es una una vitamina hidrosoluble, que se disuelve en el agua, llamada Ácido ascórbico. También se denomina ácido hexurónico o antiescorbútica.

En todo caso, esta vitamina es uno de los nutrientes esenciales para nuestro organismo. Hay que destaca que su consumo es importante, ya que, en los seres humanos, el ácido ascórbico no puede ser sintetizado. Una capacidad, la de producir y almacenar, que sí se da en gran parte de los mamíferos y de las plantas.

Por tanto, la fuente directa que tenemos para obtenerla es la dieta. De ahí la importancia de tenerlo en cuenta.

¿En qué alimentos encuentro vitamina C?

 Se trata de una vitamina muy presente en frutas y verduras en general. A primera vista, todos pensamos en cítricos como la naranja, el limón o la lima, que sí la contienen. Si bien, hay que destacar que hay frutas aún con más presencia de Vitamina C como son las fresas, kiwis, grosellas o el mango. A ellas se suman otras frutas como la conocida “cereza de las Indias occidentales” o acerola, la papaya, el caqui, el camu camu- de la Amazonia peruana-, la guayaba y la piña.

En cuanto a las verduras, también tienen un alto contenido de vitamina C el brócoli, la coliflor y el repollo o las coles de Bruselas. Todo lo que sean verduras de hoja verde como las espinacas, el kale o berza, así como el pimiento o el perejil.

Mejor consumir frutas y verduras en crudo

Importante es también señalar que, al ser una vitamina termolábil, se destruye con el calor. Por este motivo, lo más indicado es consumir parte de estas verduras y frutas en crudo. Es así ya que la temperatura de cocción aumenta su degradación, así como el tiempo que estén abiertas o peladas. Cuando se expone al medio ambiente, provoca su oxidación. Por tanto, se reducen también sus propiedades beneficiosa. Aunque siempre aportará algo de vitamina C.

Grandes beneficios: potente antioxidante

Su gran beneficio es que es un antioxidante muy potente. Este efecto ayuda a prevenir del daño de los radicales libres. Esas inestables moléculas que atacan las células sanas. Se trata de radicales generados por nuestro organismo tras procesos metabólicos normales o los que son provocados por agentes externos. Por ejemplo, la contaminación, el consumo de tabaco o la radiación solar incrementan la producción de estos radicales libres.

Ante este ataque, se incrementa la necesidad de vitamina C, un arma idónea con la que combatirlos. Se trata de una aliada para neutralizado cuando en los procesos metabólicos se producen estos radicales libres. Al neutralizarlos, se evitan danos de estructuras celulares como el ADN.

«La vitamina C: Nutriente esencial para el organismo»

La virtud de la vitamina C, como molécula antioxidante, es su capacidad de controlar los niveles de estos elementos dañinos como son los radicales libres. Pueden mantener un equilibrio con el que se garantiza el funcionamiento celular normal.

Otra de sus cualidades es que actúa en procesos como la formación de los huesos, las encías y las piezas dentales. Un caso en el que su aportación ayuda en la coagulación».

Valor añadido también para la piel. La vitamina C colabora en el mantenimiento de la integridad de nuestra piel y el tejido conectivo: ¿Por qué? Pues porque favorece la síntesis del colágeno.

También es importante su función en la regulación del sistema inmune innato Beneficia, asimismo, la absorción de hierro en el instestino, así como la cicatrización de lesiones cutáneas , heridas o quemaduras.

Es más, también aporta su granito de arena en la regulación de de algunos neurotransmisores -estado de ánimo-.

Dosis recomendada al día de vitamina C

En principio, no hay una cantidad exacta definida de la dosis recomendada al día. Es más, puede variar según el país en el que nos fijemos. Por una parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) establece una dosis de 45 mg/día para los adultos de forma general. En lugares como América del Norte, la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos aconseja entre 60 y 95 mg/día.

En líneas generales, los expertos, médicos nutricionistas, suelen recomendar una ingesta dietética para un adulto sano de entre 75 y 90 mg/día. Es cantidad aumenta en caso como los fumadores, aquellas personas que no ingieren suficientes alimentos de origen vegetal o consumen alcohol de forma habitual y en abundancia. En todo caso, lo ideal es que no sea inferior a los 60 mg diarios, tal como se indica desde los organismos europeos en la materia.

«La vitamina C es un antioxidante muy potente»

Si se hiciese caso a las pautas de la dieta Mediterránea, la dosis diaria de ácido ascórbico estarán perfectamente cubiertas. Esto significa, la ingesta de cinco raciones de frutas y verduras diarias.

Hay casos en los que también es necesario reforzarlo con suplementos de vitamina C. Por ejemplo, cuando una dosis extra se hace necesaria por ser fumador, por tener algún tipo de alergia o por embarazos. Aquí, lo más indicado es seguir las pautas del plan nutricional que indiquen los médicos nutricionistas y expertos.

I jornadas cientificas sobre reproduccion

La doctora Ana Garbizu participa en las I Jornadas Científicas sobre Reproducción

I Jornadas Científicas sobre Reproducción han contado con un gran elenco de profesionales. Este acto, se ha organizado por el Hospital Virgen del Alcázar y Fertilidad Roca. En él, se dieron cita de  en el Parador de Lorca a ginecólogos y profesionales sanitarios de toda la región.

El acto fue inaugurado por del Dr. Miguel Costa Andreo, presidente de la Sociedad Ginecológica Murciana y jefe de servicio de Obstetricia y Ginecología del Hospital Rafael Méndez. También estuvo presente la Dra. Antonia Martínez Martínez, directora médico del Hospital Virgen del Alcázar; D. Luis Mesa del Castillo, director general del Hospital Mesa del Castillo. A ellos les acompañaron Dª Mª del Carmen Ruiz Jódar, concejal de Sanidad del Ayuntamiento de Lorca; y D. Fulgencio Gil Jódar, senador y concejal de Economía y Hacienda en Lorca.

«La doctora Ana Garbizu participa en las I Jornadas Científicas sobre Reproducción»

La doctora Ana Garbizu, médico nutricionista, participó como moderadora de una de las mesas de ponencias. En ellas se habló de antioxidantes y fertilidad, así como de cirugía indicada previa a los tratamientos.

La doctora Manuela Roca, directora de Fertilidad Roca, peresentó a los diferentes ponentes, que analizaron, entre otros asuntos, los tratamientos médicos y quirúrgicos que más éxito tienen en la actualidad en la Reproducción Asistida, así como la eficacia de nuevas opciones terapéuticas. Gracias a estas I Jornadas sobre Reproducción, Lorca se ha situado este fin de semana a la cabeza en el campo de la Fertlidad y la Ginecología especializada.

alimentos funcionales-probioticos

Alimentos funcionales: Ayudantes preventivos para nuestro organismo

Alguna vez habrás oído hablar de los alimentos funcionales. Se denomina así a aquellos que aportan algún beneficio a una o varias funciones del organismo: ¿Por qué? Pues porque nos ayuda a mejorar nuestro bienestar, aparte, por supuesto, de los nutrientes que nos aportan.

Su principal ventaja es que desempeñan un papel preventivo, ya que reducen ciertos factores de riesgo para la aparición de enfermedades.

Los alimentos funcionales responden a los avances en el campo de la nutrición. En una dieta adecuada se busca que nos proporcione lo que necesitamos para cubrir déficits y carencias. Ahora, además, queremos que sea “óptima”. Es decir, que también sean positivas a la hora de mejorar nuestra calidad de vida y salud integral.

 «Alimentos funcionales: un papel clave en la prevención»

Puede decirse que ahora, a la hora de alimentarnos, también tenemos un enfoque terapéutico y preventivo. Sabemos que la reducción de ciertos hábitos y la introducción de alimentos naturales, pueden tener también un buen efecto.

¿A qué se consideran alimentos funcionales?

Primordial, recordar que son, ante todo, alimentos. Por tanto, debe ser consumido por sus buenos efectos dentro de una dieta equilibrada y en la cantidad en que es ingerido habitualmente.

En el grupo de alimentos funcionales se incluyen aquellos que tienen varios elementos. Puede ser naturales o modificados, nutrientes o no nutrientes o esenciales o no esenciales. Incluso puede establecerse una agrupación por categorías. Lo más importante, siempre es intentar acudir a todo lo que sea natural, lo más natural posible.

1- Probióticos, prebióticos y simbióticos:

Los probióticos se caracterizan porque tienen microorganismos vivos. Se trata de productos fermentados por bifidobacterias y lactobacilos. Un claro ejemplo es el yogur. Un producto que se obtienetras la fermentación de la leche por Lactobacillus bulgaricus y Streptococcus termophilus. Los probióticos se consumen como alimentos funcionales. Además, puede ingerirse como nutracéuticos. Esto es, en forma de prescripción como sobres, cápsulas, u otras presentaciones. Esta alternativa es una buena opción para aquellos que no quieran o no puedan consumir yogures.

Por su parte, al hablar de prebióticos se hace referencia a son sustancias no digeribles por el ser humano. Si bien, sí que sirven como alimento a los microorganismos probióticos. Esto significa que estimulan de manera selectiva el la actividad o el crecimiento de una o algunas bacterias intestinales beneficiosas.

En este grupo podrían destacarse las denominadas “fibras solubles”. En ellas, uno de los representantes más relevantes es la inulina. Por último están los simbióticos. Se trata de la asociación de un probiótico con un prebiótico.

2- Los conocidos ácidos grasos omega 3 y ácido oleico:

El Omega 3 y el ácido oleico se encuentran, como ácidos grasos EPA y DHA, especialmente en pescado azul. ¿Qué papel tienen? Están muy indicados por su función como “anti”, es decir, preventivos. Se trata de anti arrítmicos naturales, antiinflamatorios, anticoagulantes, anti agregantes plaquetarios. Además, son vasodilatadores y protectores del sistema cardiovascular.

Cabe destacar junto a él que el ácido alfa linolénico está presente en fuentes vegetales. Es decir en aceites como el de lino o camelina. También en las semillas de chía.

Respecto al aceite de olvida, hay que subrayan que lo más recomendado es consumirlo sin refinar, como aceite de oliva virgen. De esta forma, se obtienen mejor los beneficios de los activos antioxidantes. El ácido oleico tiene también destacadas propiedades vasodilatadoras y anti agregantes plaquetarias. Es un buen aliado para reducir los triglicéridos, el colesterol total y, especialmente, el LDL (el “malo”). Eso sí, incrementa el colesterol HDL, al que conocemos como “el bueno”.

3. Fruta, verdura y legumbres:

Ricas, sana, económicas y variadas. No deben faltan en cualquier dieta por su gran valor nutricional. Apostar por ellas es también encontrar alimentos funcionales. Precisamente, estamos en el año de las legumbres.

4- Fibra dietética:

Es concepto que define a las sustancias de origen vegetal no digeridas por las enzimas humanas. Son fermentadas por las bacterias intestinales. Las de fibra dietética puede ser de dos clases:

La fibra insoluble: Presente en frutas, vegetales y tubérculos, en distintos grados. Ejemplo, la hemicelulosa y la celulosa. Estimulan el movimiento intestinal y la formación del bolo fecal. Asimismo, ayudan a la excreción de ácidos biliares. También reducen el colesterol.

La fibra soluble: Se trata de una fibra presente en los cereales integrales.Se forma por gomas, pectinas y mucílagos. Atrapan el agua formando geles viscosos de poder laxante. Asimismo, incrementan la calidad y consistencia del bolo fecal. Mejoran el tránsito intestinal y la absorción de hidratos de carbono. Además de dar una sensación de plenitud. Son buenos aliados para reducir los niveles de colesterol y de triglicéridos. Quizá, su contraindicación es Hay que destacar que, al ser fermentadas por las bacterias colónicas, pueden producir gases y aumento de la flatulencia, pero sus beneficios son importantes. Otro beneficio es que producen un ácido graso denominado butirato del que se nutren las células del colon. Así, le aportan energía y salud intestinal.

5- Compuestos fenólicos:

Estos compuestos son una defensa natural de las plantas ante las parasitaciones y patógenos. Hay una enorme variedad de compuestos fenónilos. A continuación, tres de ellos:

-Las antocianinas: Se encuentran en los frutos rojos y de color violáceos. Por ejemplo, frutos del bosque, uvas o manzanas rojas.

Los órgano sulfurados: Están en muchos miembros de la familia de las coles como la berza, el repollo, la coliflor o las pequeñas coles de Bruselas.

-Los triterpenos: Estos compuestos se encuentran en la mayoría de los organismos, especialmente dentro del reino vegetal como limones, mandarinas y uvas. Tienen una importante actividad antiinflamatoria y efectos citoprotectores.

-Los flavonoides: Se componen de una amplia familia con diversas denominaciones químicas (flavononas, flavonas, etc). Se encuentra en naranjas , uvas, té verde y negro vino tinto, cacao o sidra.

-Resveratrol: Este compuesto fenólico está en la piel de las uvas y el vino tino. Tambien, aunque en menor cantidad, el blanco. Es concocido por sus propiedades antioxidantes y actúa como protector cardiovascular. Asimismo, actúa como anti inflamatorio, inhibe la oxidación del colesterol y la agregacion plaquetaria.

frutas de otono

Frutas de otoño, reconfortantes para cuidarnos

Eta etapa del año viene acompañada de las típicas frutas de otoño. Una oportunidad de probar ese sabor que aportan a una época con fama de apagada. Estas piezas antioxidantes, nos aportan, además, vitaminas, flavonoides.

En primer lugar, la mejor solución es optar siempre por la fruta de temporada. Especialmente las más cercanas a nosotros, ya que no sólo más económicas, sino que evitan el transporte y conservan sus mejores cualidades. Al ser de producción tan cercana, nos aseguramos de tomar una fruta con el mejor sabor y con vitaminas más.

Bien es verdad, que algunas de las frutas de otoños tienen más calorías o azúcares rápidos que otras. Pero hay que matizar que este hecho no significa que haya que eliminarlas por completo de la dieta ni que sean malas de por sí. Como todo, la moderación y la variedad en la alimentación es lo que hace que conservemos un peso adecuado.

«Las Frutas de otoño son reconfortantes para cuidarnos y nos aportan energía en una época donde más hace falta por el cambio de tiempo»

Por tanto, en muchas ocasiones, tomar una pieza de estas frutas de otoño nos dará fuerzas y vitaminas. Eso sí, siempre que no haya ninguna contraindicación, diabetes o dietas pautadas por nuestro dietista.

Te comentamos ahora unas cuantas de estas ricas y naturales frutas que están disponibles en esta época del año:

1. Caqui: Se caracteriza por la provitamina A o beta-caroteno. De ahí su característico color, su vitamina C y el potasio. Tiene un sabor más bien dulce y sus azúcares son más rápidos que el de otra clase de frutas.

2. Mandarina: Muy recomendada para meriendas saludables. Una buena alternativa a las gominolas de los niños, más sana y natural. Las mandarinas son muy ricas en antioxidantes. Entre ellos, la provitamina A y flavonoides y la vitamina C. Además, supera al resto de los cítricos en ácido fólico.

Un dato curioso es que previene la obesidad. También ofrece protección contra la diabetes tipo 2 y la l aterosclerosis, muy relacionada con los la aterosclerosis. Así se desprenden de las investigaciones de la Universidad de Ontario Occidental hace unos años. En esta Universidad se descubrió una sustancia, la nobiletina, que es la que es tan indicada en este tipo de afecciones

3. Granada: Una concentración pura de antioxidantes, en especial de antocianinas. Se trata de una especie de flavonoides que le dar ese color rojizo en su interior. Además es rica en potasio. Nuevamente, los estudios más recientes han demostrado que tiene un gran efecto antienvejecimiento. Se debe a que la flora intestinal emplea las granadas para generar urolitina A. Es un compuesto que frena el deterioro muscular asociado a la edad y promueve la regeneración mitocondria.

mochilas saludables

Mochilas saludables para el nuevo curso, una buena pauta en nutrición infantil

Las mochilas saludables para el nuevo curso son una buena pauta en nutrición infantil.

La doctora y health coach Ana Garbizu, médico internista especializada en nutrición recuerda la importancia de cuidar también los tentempiés y las meriendas de los escolares. Una recomendación que coincide con la vuelta al cole.

En este sentido, el inicio del curso escolar es una buena oportunidad para preparar mochilas saludables, con alimentos que ayuden a complementar las comidas principales. Todo ello, de forma equilibrada y sencilla.

1. Olvida lo industrial y lo envasado:

Se trata de gestos sencillos, como empezar a pensar en olvidarnos de productos envasados y azucarados. Lo mejor, eliminar o reducir al máximo las opciones asociadas a bollería industrial. También zumos envasados, galletas, barritas de cereales y todos los productos en los que existan excesos de grasa.

2. Apuesta por lo fresco y los colores naturales:

Más rápido, saludable y refrescante que una buena pieza de fruta no hay nada. El mejor aliado de una mochila escolar. Hay una amplia variedad para poder cambiar y hacer divertido el recreo o la merienda. Plátanos, manzanas, mandarinas, peras, higos, cerezas, melocotones, fresas, arándanos, etc. Es más, se pueden acompañar algunas piezas con cucharillas de plástico para aumentar las posibilidades a otras frutas como son los kiwis. Esto acompañado de unas lonchas de jamón de York, serrano, pavo o lomo.

3. Prueba nuevas combinaciones:

Pasas, nueces, avellanas, queso, vegetales como zanahorias o tomates pequeños son también buenas opciones para las mochilas, en vez de seleccionar bollería industrial. Muchas veces es cuestión de ir más allá de las ideas asociadas al desayuno y la merienda típica y recuperar gestos de nuestra dieta mediterránea que son más nutritivos y aportan más valor a la dieta diaria de los más pequeños.

4. El pan, un firme aliado de base:

Mejor que los bollos excesivamente azucarados, es preferible recuperar las meriendas de toda la vida, que se basaban en el pan como una pieza esencial. Eso sí, mejor el que se hace a diario, con procesos e ingredientes naturales, no envasados ni de molde. Aquellos que se elaboran en una buena panadería de barrio y que se alejan de aditivos adicionales son idóneos para un buen bocadillo. La opción integral, de centeno también es recomendable. Dentro, se puede acompañar con un buen aceite de oliva y los ingredientes que más gusten.

5. Programarse con antelación siempre ayuda:

Tener en casa alimentos saludables, pensar y planificar qué vamos a incluir en la mochila de los niños a lo largo de la semana ayuda a conseguir nuestros fines, un tentempié saludable. Podemos tener pan congelado, frutos secos variados, atún, vegetales y frutas para toda la semana. Es cuestión de organizarse y no caer en la rápida tentación de recurrir a la bollería.

También es una buena forma de analizar lo que el escolar comerá y cenará con el fin de proporcionarles una alimentación equilibrada y con todos los nutrientes necesarios.

«Las mochilas saludables para el nuevo curso son una buena pauta en nutrición infantil»

el comer emocional

El comer emocional sí se puede controlar

El ritmo de vida, las tensiones, momentos difíciles. Todo ello hace que cada vez se hable más de conceptos como el comer emocional. Se trata de una forma de aliviar emociones o estados de ánimo. En este sentido puede asociarse a cuadros de ansiedad, estrés, miedo, tristeza, ira, aburrimiento o soledad. Un patrón alimenticio que puede provocar que aumentemos de peso o no consigamos adelgazar, si nos encontramos bajo un régimen.

Este tipo de trastorno también pueden estar ocasionadas por presiones económicas o de trabajo, conflictos sentimentales, mal tiempo, cansancio, o problemas de salud.

¿Qué hay detrás de ello? Pues una causa que nos incita a comer. Por este motivo, para poder controlarlo y evitarlo, es comenzar reconociendo esa rutina negativa. El siguiente paso, buscar hábitos saludables que nos permitan obtener la misma recompensa.

«El comer emocional sí se puede controlar»

Cambio de hábitos, lo más importante

El problema de fondo se encuentra en el ámbito emocional. Si bien, puede tener consecuencias físicas evidentes, ya que el hábito de comer para calmar nuestro estado anímico conduce a poder tener sobrepeso u obesidad. En otros casos, a desarrollar trastornos alimenticios severos, que acaban perjudicando nuestra salud.

Por tanto, cambiar esos hábitos e introducir una dieta equilibrada, ajustada a nuestras necesidades. En caso de necesitar ayuda, lo más indicado es ponerse en manos de un médico nutricionista que nos ayude en este reto personal. Cambiar la rutina, con el apoyo profesional, siempre resultará más fácil, con unas pautas personalizadas.

Consejos para controlar el comer emocional y los antojos:

  1. Ayuda profesional. En el caso de que hayas intentado controlar tu forma de comer ante situaciones especiales sin éxito, acude a un profesional. Un médico nutricionista te ayudará. Una terapia que sirva para entender por qué nos refugiamos en la comida servirá para afrontarlo. También para buscar otras motivaciones y nuevas formas de afrontar el problema.
  1. Anotar nuestra forma de comer: Nada mejor que tener un diario. Ahí podemos anotar qué comemos, cuando, cómo nos sentimos. Se trata de una forma de detectar los patrones que conectan nuestro humor o estado de ánimo con la comida.
  1. Apoyarnos en nuestro entorno: una red de apoyo nos hace más fuertes. Contar con el respaldo de pareja, amigos o familiares es una buena forma de conseguir nuestras metas.
  1. Disfrutar de todo de forma ocasional: Privarse de ciertas comidas al 100% puede hacer que aumente aún más el antojo. Por tanto, puede provocar que después se cree el efecto contrario y, en respuesta a las emociones, aumente su consumo de forma incontrolada. Lo más recomendable, como todo, es la moderación. Es decir, disfrutar de todos los alimentos, aunque algunos de ellos sólo los consumamos en ocasiones especiales.
  1. Dormir y descansar: Descansar adecuadamente es necesario para que no nos falte energía. Este hecho puede provocar que tendamos a comer alimentos con muchas calorías que brinden esa energía para contrarrestarlo.
  1. Empezar de nuevo: Aunque recaigamos en este comer emocional, lo importante es aprender de esa experiencia y empezar de nuevo al día siguiente. Trazar un plan y prevenir ese comportamiento en el futuro. Todo ello, pensando siempre en nosotros y en lo que es mejor para nuestra salud.