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¿Qué es una alergia alimentaria? ¿Cómo afecta a la salud?

En primer lugar, en la consulta de un médico nutricionista se explica en qué consisten las reacciones adversas a los alimentos, cuáles puede ser su origen y por qué se producen las  alergias e intolerancias alimentarias. En la actualidad, se estima que una de cada tres personas creen que son «alérgicas» a algunos alimentos, la prevalencia real de la alergia alimentaria es de un 2% en la población adulta. En la etapa infantil, la incidencia es superior al 3-7%, aunque en la mayoría de los casos se superan las alergias alimentarias antes de comenzar a ir al colegio.

Se define como alergia alimentaria a una forma específica de intolerancia a un alimento o a alguno de  de sus componentes, que activa el sistema inmunológico. Un alérgeno (proteína del alimento causante, que en la mayoría de la gente no produce reacciones adversas) provoca una serie de reacciones en cadena en el sistema inmunológico, entre ellas la producción de anticuerpos. Dichos anticuerpos provocan la segregación de sustancias químicas, como la histamina, que produce varios síntomas, como picor, moqueo, tos o trastornos respiratorios. Frecuentemente, las alergias a los alimentos o a sus componentes se heredan, y normalmente se identifican en los primeros años de vida.

Intolerancia alimentaria y metabolismo

Por otra parte, la intolerancia alimentaria afecta al metabolismo, pero no al sistema inmunológico del cuerpo. Por ejemplo es la intolerancia a la lactosa, que se da en ciertas personas por la carencia de una enzima digestiva llamada lactasa, que descompone el azúcar de la leche. En estos casos, nuestro cuerpo no puede digerir correctamente un alimento o uno de sus componentes. Entre los casos más conocidos se encuentran los siguientes:

Intolerancia a la lactosa

Intolerancia al gluten

Aditivos alimentarios y reacciones adversas

La intolerancia alimentaria puede tener síntomas similares a los de una alergia (entre ellos náuseas, diarrea y dolor abdominal), sin embargo el sistema inmunológico no interviene en las reacciones que se producen de la misma manera. La intolerancia alimentaria se da cuando el cuerpo no puede digerir correctamente un alimento o uno de sus componentes. Mientras que las personas que tienen realmente alergias alimentarias necesitan generalmente eliminar el alimento causante de su dieta, las personas que sufren una intolerancia pueden consumir pequeñas cantidades del alimento o del componente alimenticio, sin que se den síntomas, excepto en el caso de personas que sean sensibles al gluten o al sulfito.

 

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La obesidad, causa de complicaciones médicas

Los profesionales médicos han vuelto a hacer hincapié en la necesidad de llevar una dieta saludable, en la que se evite el exceso de grasa y alimentos procesados. Los estudios indican, cada vez con más precisión, que las complicaciones médicas asociadas a la obesidad son múltiples.

Entre ellas, por ejemplo, aumento de triglicéridos, colesterol, hipertensión arterial, diabetes, enfermedad coronaria o venas varicosas. A ellas se suma otra larga lista de posibles dolencias asociadas al sobrepeso como la apnea obstructiva del sueño, accidentes cerebrovasculares, alteraciones e hígado graso (Cáncer de colon, recto y páncreas), hernias, incontinencia urinaria, osteoartritis degenerativa por sobrecarga en caderas, rodillas, tobillos y columna, lumbalgia y Gota.

Asimismo, se ha demostrado que una mala alimentación tiene consecuencias directas en nuestro estado de ánimo y puede influir en los cuadros de ansiedad y depresión, así como crear una baja autoestima e influir en la disminución de la calidad de vida.

¿Cómo se detecta la obesidad? 

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido unos baremos para tener una mejor aproximación a los casos en los que se puede estar hablando de obesidad o exceso de peso. Para ello, se apoya en el índice de masa corporal (IMC). Se trata de  un indicador simple de la relación entre el peso y la talla (altura) que se utiliza frecuentemente para identificar el sobrepeso y la obesidad en los adultos.

 

Este índice se calcula dividiendo el peso de una persona en kilos por el cuadrado de su talla en metros (kg/m2). Por ejemplo una persona que pesa 60 kg y mide 1,60 m de estatura tiene un IMC=23.4 (60/1.60 = 60/2.56= 23.4). Tal como establece la OMS:

    • Un IMC igual o superior a 25 determina sobrepeso. 
    • Un IMC igual o superior a 30 determina obesidad. 

Pero no sólo se tiene en cuenta la cantidad, sino su ubicación. Es decir, que importa, y mucho, el lugar donde tiende a acumularse la grasa.  En el hombre es más frecuente su distribución abdominal y en la mujer a nivel de la cadera.

La distribución abdominal de la grasa se asocia a aumento del riesgo de enfermedades cardivasculares, diabetes e hipertensión arterial y se evalúa a través de la medición del perímetro de cintura. Se considera de riesgo un perímetro de cintura superior a 88 cm en la mujer y 102 cm en el varón. 

¿Qué causa el sobrepeso y la obesidad? 

La causa fundamental del sobrepeso y la obesidad es una alteración del balance de energía entre las calorías consumidas y gastadas. En el mundo, se ha producido: un aumento en la ingesta de alimentos hipercalóricos que son ricos en grasa, sal y azúcares simples pero pobres en fibra, vitaminas, minerales y otros nutrientes, y paralelamente, una disminución de la actividad física como resultado de la naturaleza cada vez más sedentaria de muchas formas de trabajo, de los nuevos modos de desplazamiento y de una creciente urbanización. 

¿Cuáles son las consecuencias comunes del sobrepeso y la obesidad para la salud? 

La obesidad es un importante factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades no transmisibles como: 
    
    • Enfermedades cardiovasculares (principalmente cardiopatía y accidente         
       cerebrovascular) 
    • Diabetes Mellitus 
    • Artrosis 
    • Algunos tipos de cáncer (cuerpo del útero, mama y colon). 

¿Cómo pueden tratarse el sobrepeso y la obesidad? 

La prevención y control del sobrepeso, la obesidad y sus enfermedades asociadas, requiere de intervenciones poblacionales y a nivel individual.Es importante establecer una estrategia para la prevención y control de los factores de riesgo y determinantes sociales de estas enfermedades en la población general, con líneas de actuación enfocadas en: 

    • La promoción de estilos de vida saludables 
    • Regulación de la oferta de productos y servicios. Por ejemplo: reducción de la sal del 
       pan, reducción del contenido de grasas malas (grasas trans) en los alimentos que      
       producen las industrias 
    • Promoción de entornos saludables para apoyar a las personas en el proceso de 
       realizar elecciones, de modo que la opción más sencilla sea la más saludable en 
       materia de alimentos, actividad física periódica y exposición al humo de tabaco. 

¿Qué es la nutrición infantil?

La nutrición infantil se refiere a todo lo que su hijo come y bebe. El cuerpo de su hijo utiliza nutrientes de los alimentos para funcionar correctamente y permanecer saludable. Los nutrientes incluyen carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales. En las cantidades correctas, los nutrientes le dan energía a su hijo para que crezca, aprenda y esté activo.

Las calorías son la cantidad de energía en los alimentos y bebidas que consume su hijo. Los niños necesitan cierta cantidad de calorías para crecer y desarrollarse. Pero si su hijo ingiere más calorías de las que su cuerpo necesita, las calorías adicionales se almacenarán como grasa corporal.

¿Por qué es importante la nutrición adecuada?

La mala nutrición puede ocasionar problemas de salud, sobrepeso y obesidad. Algunos de los problemas de salud relacionados con la mala nutrición pueden ser muy graves, especialmente a medida que su hijo se convierte en adulto. Al enseñarle a su hijo hábitos alimenticios saludables, puede ayudar a prevenir estos problemas de salud.

Además, es mucho más fácil mantener un peso saludable que perder peso. Los niños que mantienen un peso saludable tienen mayor probabilidad de permanecer en un peso saludable cuando sean adultos.

Los niños  están aumentando de peso más que nunca. Comen demasiadas comidas con un alto contenido en grasa y azúcar y pasan menos tiempo realizando actividades físicas. Los problemas de peso que se desarrollan durante la niñez pueden conducir a enfermedades relacionadas con el peso tales como cáncer, enfermedad del corazón, presión arterial (sanguínea) alta y diabetes.

Nutrición infantil ¿Qué pueden hacer el padre y la madre?

  • Preste cuidado al tipo de alimentos que usted compra. Limite la cantidad de «comida basura» que sus niños comen. Tenga una buena cantidad de frutas y vegetales frescos disponibles. Esté al tanto de que incluso las comidas con un contenido bajo en grasa pueden incluir ingredientes no deseables tales como azúcar añadida.
  • Sirva una variedad de comidas saludables y use tamaños de porciones adecuadas. Use el rótulo de información nutricional que está en el paquete para determinar cuál es la porción para un alimento en particular.
  • Aliente a su hijo a beber mucha agua o leche en vez de zumos, refrescos carbonatados, bebidas para deportistas, bebidas que proporcionan energía, leche endulzada o con sabores especiales o té helado endulzado.
  • Limite la cantidad de tiempo que sus hijos pasan mirando televisión, usando la computadora o jugando juegos de vídeo a un máximo de dos (2) horas por día. En cambio, fomente la actividad física, tal como un deporte que su niño disfrute.
  • Siéntense a comer y a tomar bocadillos («snacks») juntos, en familia, en la mesa en vez de hacerlo frente al televisor.
  • Haga de la actividad física parte de su rutina familiar. Salga a caminar, visite la alberca (piscina) de su comunidad o salga a montar en bicicleta con ellos. Estimule a sus hijos a participar en actividades extracurriculares. Los deportes en equipo y las artes marciales si bien son útiles para el crecimiento y el desarrollo de la autoestima, no proporcionan suficiente actividad aeróbica como para perder peso, por lo tanto, encuentre otras actividades para agregarles durante el día.
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Patrones alimentarios: Cuidarnos para mejorar la salud

La alimentación juega un papel importante tanto en el desarrollo como en la prevención de las enfermedades, también del cáncer. En el libro Cocinar para vivir (Destino) el doctor Fernando Fombellida, pone al alcance de todos la información científica más avanzada en relación a la alimentación, la nutrición y el cáncer, y el chef Andoni Luis Aduriz, aplica sus consejos en un recetario para el día a día.

En este extracto del libro el doctor Fombedilla explica cuáles son los patrones alimenticios más saludables según recientes investigaciones científicas.

En este momento te vamos a explicar las ideas principales que deberás tener en cuenta en el diseño de tu patrón alimentario. Primera idea, huye del patrón de dieta occidental por su riqueza en alimentos de origen animal, ácidos grasos omega 6 y alimentos refinados y procesados industrialmente. A partir de esta norma tan básica, iremos añadiendo lo que se conoce por los estudios experimentales, lo que se sabe sobre los alimentos y las conclusiones que nos ofrece la evidencia científica en relación a los grupos de alimentos. Vayamos poco a poco.

Aun subrayando la idea de que «del ratón al humano hay un buen tramo», el laboratorio nos ofrece infinidad de datos. ¿Qué nos dicta el sentido común al respecto? Si los alimentos que contienen las sustancias estudiadas a nivel experimental no tienen efectos negativos para la salud, cabe plantearse sí su consumo está plenamente justificado. Por ejemplo, la cúrcuma ha demostrado tener numerosas propiedades anticancerígenas. No sabemos cómo actúa en el interior de nuestro organismo, ni la cantidad y frecuencia con la que habría que tomarla para lograr sus efectos beneficiosos. Pero sabemos con certeza que su consumo no resulta perjudicial para nuestra salud. ¿Por qué no incorporarla entonces a nuestra dieta habitual?

De los alimentos, hemos aprendido que además de valorarlos por las sustancias que contienen hay que considerar también otros factores, como su aporte calórico o la carga glucémica que presentan. Existen alimentos que, aun teniendo sustancias anticancerígenas, hay que consumirlos en pequeñas dosis, ya que aportan muchas calorías a nuestra dieta.

En relación a los datos por grupos de alimentos que provienen de la evidencia científica, habrá que tener en cuenta que la evidencia de grado alto y medio se consideran evidencias sólidas, pero nuestra sugerencia es que no desprecies la evidencia de grado limitado sugerente cuando diseñes tu propio patrón. Es más, hay grupos de alimentos para los cuales la ciencia, de momento, no dispone de evidencia. ¿Quiere esto decir que no debemos integrarlos en nuestro patrón? Por ejemplo, el grupo de los cereales, las especias, las plantas y hierbas aromáticas, las semillas, los frutos secos, las algas, las setas, los germinados… Ya conoces las características beneficiosas de estos alimentos y, aunque no exista evidencia, quizás el sentido común te dicta que los incluyas en tu patrón diario.

Otra reflexión importante de cara a diseñar tu patrón es que no todos los tumores responden del mismo modo a las influencias de la dieta. Hemos visto que hay tumores que se pueden originar por un déficit en la ingesta de alimentos que contienen sustancias anticancerígenas como las antioxidantes, las estimulantes del sistema inmunológico y las antiinflamatorias. El ejemplo más claro de este tipo de tumores son los que afectan al aparato digestivo –boca, esófago, estómago, intestino, colon y recto–, lo que implica que aportar estas sustancias beneficiosas previene el desarrollo de estos tumores. Por otra parte, hay tumores cuyo desarrollo y creci-miento no está influido por estas sustancias, sino por ciertas hormonas. Nos estamos refiriendo a los tumores hormonosensibles, cuyo desarrollo va a depender, por lo menos en parte, de estímulos hormonales. Algunos estudios han demostrado que la cantidad de estas hormonas presentes en sangre está relacionada con el tipo de dieta practicada. Un consumo frecuente de alimentos de origen animal ricos en grasas y proteínas, los alimentos hipercalóricos y los que tienen alta carga glucémica se relacionan con la secreción de algunas hormonas –estrógenos, progesterona, insulina, factores de crecimiento–.

Por último, poco nos gusta escuchar que no debemos comer ciertos alimentos, especialmente cuando se trata de nuestros favoritos. Preferiríamos creer que unas patatas ecológicas del páramo de Soria, fritas en aceite de oliva virgen extra de primera presión en frío de una almazara ecológica de Jaén son infinitamente mejores para nuestra salud que las patatas fritas convencionales. Pero la realidad es que estas magnificas patatas, empapadas en grasa y sal, siguen siendo muy poco saludables porque siguen manteniendo el mismo perfil nutricional y ambas continúan siendo un alimento hipercalórico y con alta carga glucémica.

En resumen, recuerda que el patrón tiene que funcionar como un todo bien integrado. Cuando vayas a diseñar tu patrón de dieta, incluye abundantes alimentos que te aporten sustancias que te protegen del cáncer –fitoquímicos, vitaminas, minerales y fibra dietética– y elimina aquellos alimentos que promocionan el cáncer –alimentos ricos en proteínas y grasas animales, alimentos hipercalóricos, con alta carga glucémica, alcohol y sal–.

Un todo integrado

Tu forma habitual de alimentarte es lo que conforma tu patrón alimentario. El estudio de los micronutrientes, los alimentos y los grupos de alimentos resulta interesante solo si somos capaces de superarlo, trascenderlo e integrarlo en la complejidad del patrón alimentario. A pesar de que tu forma habitual de alimentarte es, en gran medida, la que preserva o daña tu salud, carecemos de evidencia científica al respecto. Esto es debido a que el concepto de patrón alimentario es demasiado amplio y difuminado como para que los expertos sean capaces de ofrecernos grados de evidencia.

En muchas ocasiones, la verdad no emerge en un estudio porque resulta muy complicado diseñar el estudio que nos muestre la verdad y eso es, precisamente, lo que ocurre con los estudios que se realizan sobre patrones alimentarios. Por todo ello, nos tenemos que conformar con que el estudio de los patrones sirva para crear asociaciones, pero no para establecer una relación de causalidad, es decir, una relación causa-efecto. A pesar de todo, el estudio de los patrones ofrece ciertas pistas que pueden resultar interesantes.

Tienes que entender el patrón como un todo integrado. De modo que tu forma habitual de alimentarte tiene que ser equilibrada en su conjunto. No es suficiente con incorporar unos cuantos alimentos con propiedades anticancerígenas y que el resto de tu alimentación esté desequilibrada. A pesar de que los estudios muestran resultados contradictorios, creemos que debes alejarte del patrón de dieta occidental, en el que abundan los alimentos de origen animal ricos en grasa, proteínas y azúcares añadidos.

No hace falta seguir un patrón determinado al pie de la letra. Puedes obtener beneficio, tanto del patrón prudente, como del patrón vegetariano y mediterráneo. Cada vez hay más unanimidad en que tu dieta tiene que estar constituida principalmente por alimentos de origen vegetal –verduras, hortalizas, frutas, algas, germinados, setas, hierbas aromáticas, especias, semillas, frutos secos, cereales integrales y legumbres–. El aceite de oliva, tiene que ser la grasa que utilices en tu cocina, si bien conviene consumirlo en pequeña cantidad.

 

 

Salud emocional y nutrición: Una relación muy directa

La alimentación es un acto voluntario a través del cual aportamos a nuestro organismo los elementos que nuestro cuerpo necesita para un buen funcionamiento. Una vez introducidos en la boca, masticados y deglutidos, comienza la nutrición, proceso involuntario e inconsciente por el cual se recibe, trasforma y utiliza las sustancias nutritivas que contiene los alimentos.

Diariamente son necesarios una serie de alimentos. Una alimentación equilibrada proporciona  bienestar en las diferentes etapas de la vida, en la infancia, adolescencia, durante la preconcepción, embarazo, lactancia, edad adulta y madurez.

¿Qué significa una buena alimentación?

Es la que proporciona diariamente al organismo todos los macronutrientes (Proteínas, Hidratos de Carbono y Grasas) necesarios para un buen funcionamiento del cuerpo.

  • PROTEINAS. Encontramos proteínas, fundamentalmente, en los alimentos procedentes de los animales (carne, pescado, huevos…) y en menor proporción en vegetales (soja, legumbres, cereales…)
  • HIDRATOS DE CARBONO: se encuentran en los alimentos que crecen en la tierra o derivados: fruta, verdura, cereales, pan, arroz, pasta, etc.
  • GRASAS: pueden ser de origen animal o vegetal.

Además, hay que tener en cuenta el aporte de Micronutrientes. Los integran las vitaminas, oligoelementos, fitonutrientes, aminoácidos esenciales, minerales y ácidos grasos esenciales.

La Suplementación a dosis nutricional mediante vitaminas, minerales y antioxidantes, es muy importante para la salud, ya que tiene una incidencia directa en múltiples enfermedades.

Es esencial tener en cuenta LA REEDUCACIÓN ALIMENTARIA, para comprender por qué es necesario el aporte de los alimentos que nos aseguran un buen estado de salud. Con esto, se evita el picoteo, los atracones, tanto de día como por la noche, la apetencia por el dulce, etc.

Otro factor a tener en cuenta es CRONOBIOLOGÍA: La cronobiología es el estudio de los ritmos biológicos y metabólicos del cuerpo, que van variando en el transcurso de las 24 horas del día.

Como todos los seres vivos, el ser humano está sometido a un funcionamiento rítmico, por eso la gestión, es decir, el aprovechamiento de los nutrientes que ingerimos, también se estructura de manera rítmica.

Se trata de saber QUÉ COMIDA, QUÉ ALIMENTO, A QUÉ HORA Y CON QUÉ FINALIDAD se debe aportar, para obtener un buen aprovechamiento y un rendimiento adecuado en cada momento del día.

  • Es conveniente realizar un desayuno que contenga proteínas animales de buena calidad, por ejemplo huevo o jamón, para que se pongan en marcha las sustancias cerebrales necesarias (neuromediadores), que nos permitan pensar con claridad.
  • En la primera mitad del día es conveniente aportar carne roja o huevos, ya que contienen sustancias que suponen la puesta en marcha y el motor de arranque de nuestro organismo.
  • Para la cena, el pescado y el marisco nos ayudarán a tener un sueño de calidad.

¿Qué se entiende por una “mala alimentación”?

Las personas con una mala alimentación son aquellas que no aportan diariamente los alimentos necesarios, ni la cantidad de vitaminas y minerales para tener una buena salud y que desconocen cómo, cuánto y cuándo hay que comer.

El aspecto físico no muestra si una persona tiene o no carencias en su alimentación. Una persona delgada o con sobrepeso puede, en ambos casos, comer de forma inadecuada y tener falta de nutrientes. Si a esto se le suma el estrés, el resultado es una alarmante deficiencia en nuestro organismo que afecta de forma negativa a nuestra salud.

Según la persona, esto puede aparecer de múltiples formas: problemas dermatológicos, digestivos, de fertilidad, cardiovasculares, endocrinológicos, etc., o incluso de grasa corporal localizada, que son consecuencia de una mala alimentación.

Consejos Básicos para una alimentación equilibrada :

  • Realizar cinco comidas equilibradas al día. Si estás embarazada, procurar no comer para dos.
  • No dejar pasar más de 5 horas entre comidas, durante el día.
  • Rehabilitar el agua, procurando beber 1,5l diariamente y evitando, tanto niños como jóvenes y adultos los refrescos y los zumos industriales.
  • Alargar cada comida 20 minutos, para que nuestro cerebro reciba la información de que estamos comiendo.
  • Masticar bien los alimentos y mezclarlos bien con la saliva.
  • El huevo es un gran alimento, incluirlo en la dieta supone un gran aporte de proteínas de gran calidad.
  • Evitar las carnes rojas durante la cena.
  • Procurar mantener un ambiente cordial alrededor de la mesa. Los horarios de las comidas son espacios importantes para la comunicación y la reunión familiares.

El ejercicio físico es un complemento necesario para mantener un buen estado físico y mental. Intenta realizarlo diariamente, al menos, durante media hora.

Gran parte de la población no aporta diariamente las cantidades recomendadas.

Cuando la alimentación no es equilibrada, se produce una inflamación de baja intensidad, que supone el punto de partida de muchas enfermedades.

Lo ideal es respetar los horarios del cuerpo, levantarse y acostarse temprano, comer cinco veces por día y hacer ejercicio de forma regular y frecuente y tener en cuenta que LA SALUD EMOCIONAL Y LA NUTRICIÓN ESTÁN INTIMAMENTE RELACIONADAS.

Por eso,  QUE CUIDAR LA FORMA EN LA QUE COMEMOS ES CENTRAL PARA EL EQUILIBRIO PERSONAL

¿Cuál es el papel de un nutricionista y por qué es tan importante?

Cuando uno se plantea adelgazar, lo más indicado es seguir una dieta saludable, cómoda y efectiva, que se adapte a las necesidades nutricionales de cada uno. Por este motivo, la base más importante antes de comenzar es contar con un profesional cualificado que nos oriente de forma correcta y nos ayude a alcanzar nuestras metas.

El papel del nutricionista es clave para ayudar a mejorar nuestro bienestar, analizar nuestro estado y diseñar una dieta equilibrada y personalizada que se ajuste a las necesidades. Todo ello, desde un exhaustivo estudio integral en el que se incluyan todos los aspectos.

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Relaciones igualitarias: ¿qué es fundamental para conseguirlo?

Ana Garbizu, Licenciada en Medicina y especialista en Psicoterapia, ha participado en el taller de relaciones igualitarias que se ha organizado en el marco del Foro para la Igualdad 2014 de Emakunde. El acto, organizado por La Asociación Terapia y Género, ha contado, además, con la presencia de la psicóloga Mari Ángeles Álvarez.

Durante su intervención, se ha centrado en el análisis de las competencias necesarias para mantener relaciones igualitarias en los diferentes ámbitos de la vida (familia, círculo de amigos, pareja, etc.). Según Garbizu, una de las bases alcanzar la igualdad es consolidar las competencias sobre los que se asienta la actuación y el contacto con las personas más cercanas de nuestro entorno. Entre ellos, la regulación emocional, el empoderamiento, así como la asertividad, valoración y mentalización, y su relación con la igualdad y la salud.

¿Quieres luchar contra el envejecimiento?: 5 alimentos clave

Los alimentos y las bebidas que ingerimos nos ayudan a mantener nuestro organismo joven, si sabemos elegirlos de forma correcta. Una dieta sana, en la que primen frutas, verduras y pescados azules son una garantía de salud.

Se ha demostrado, eso sí, que existen cinco elementos imprescindibles que actúan como anti-inflamatorios naturales. Además de ayudar a mantener los resultados normales de insulina y azúcar en sangre.

¿Sabes cuáles son? Salmón, berros, limón, arándanos y melón. A continuación, te detallamos algunas de sus grandes propiedades que hacen que sean tan efectivos y saludables.

  1. El salmón salvaje:

 

Se considera que es la fuente de proteínas más sana que existe. ¿Por qué? Porque contiene el denominado DMAE (dimetilaminoetanol), un gran antioxidante que es, además, un potenciador cognitivo. Este pescado, rico en ácidos grasos Omega 3, mejora la memoria y ayuda a pensar con más claridad.

Asimismo mantiene la piel luminosa, reduce la apariencia de líneas de expresión y ayudan a que el cerebro funcione de manera óptima. El Omega 3 sirve para proteger la salud del corazón y está comprobado que actúa como antidepresivo natural.

 

¿Sabes por qué es rosáceo? Pues por la astaxantina, un gran carotenoide antioxidante con propiedades antiinflamatorias que mejora la elasticidad de la piel.

 

  1. Los arándanos:

Una dosis diaria de estos frutos, con grandes vitaminas, es el puede revertir el deterioro de la función motora del envejecimiento. Los fotoquímicos que contiene no sólo aceleran la comunicación neural, sino que previenen la muerte celular.

 

  1. Los berros:

 

Se enmarcan dentro de la familia de las crucíferas, que reducen el riesgo de cáncer. Su consumo diario hace que haya un importante descenso del daño del ADN del linfocito (células blancas de la sangre). Es el mejor anticancerígeno natural. Además son ricos en vitamina A y C, y una fuente de folato, calcio, hierro y vitamina E. También contienen una variedad de fitoquímicos., por lo que reducen el riesgo de enfermedades crónicas.

  1. Melón Cantaloupe:

Se trata de una gran fuente de Vitamina A (betacarotenos), esencial para el buen funcionamiento de la piel, ya que ayuda en el mantenimiento de los tejidos epiteliales que construyen la epidermis. Al contener grandes dosis de agua, es un hidratante básico para la piel. Cabe destacar también que la combinación de vitamina C estimula la fabricación de células de la piel y mejoran la formación de al tejido conectivo que da a la piel su elasticidad (colágeno).

  1. El limón:

Al tener bioflavonoides fortalecen los capilares, estabiliza el colágeno y mantiene la elastina. Pero además, es un gran antioxidante, que previene el cáncer, potenciando la actividad desintoxicante de las enzimas del hígado.

 

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Nutrición Emotiva: Cómo influyen nuestros sentimientos en la alimentación

Nutrición emotiva, un concepto, en principio, novedoso, pero de gran importancia para nuestro bienestar global. Cuando hablamos de nutrición emotiva nos referimos al análisis de la relación existente entre de la alimentación y nuestros sentimientos.

Se trata de una conexión real que cada vez tiene más peso a la hora de establecer unas pautas saludables y unos hábitos de vida equilibrados. Un aspecto que los médicos nutricionistas tienen muy en cuenta en las dietas personalizadas y en la comprensión de los distintos trastornos alimenticios que ayudan a corregir y mejorar. Y es que el estado de animo es un fiel reflejo de los sentimientos que experimentamos en diferentes momentos de nuestra vida, unas emociones que influyen de forma muy directa en nuestra conducta alimentaria.

La nutrición emotiva se asienta en dos principios esenciales. Por una parte, que el humor y los cambios que experimentamos tienen una relación directa con nuestros hábitos alimentarios y viceversa. Es decir, que la alimentación también influye en nuestro estado de ánimo.

Por tanto, nuestro equilibrio emocional pesa mucho a la hora de llevar una vida sana, con una correcta alimentación que nos aporte bienestar y nos ayude a encontrarnos bien. Este equilibrio es el que favorece hábitos alimentarios saludables y enriquecedores.

A su vez, precisamente, llevar un equilibrio nutritivo previene los ritmos de alimentación disfuncionales y nos hace sentir mejor con nosotros mismos. Una persona que emocionalmente está centrada, posee una fuerza interior mayor para mantener unos hábitos nutricionales de máxima eficacia y hacer frente a imprevistos.

Desde el punto de vita de la alimentación, está corroborado que si realizados una selección inadecuada de alimentos, ésta repercute en nuestro estado emocional y humor.

De hecho, en muchas ocasiones, cuando los ritmos de alimentación disfuncionales son crónicos ocultan alteraciones del temperamento y reflejan tensiones emocionales que se encuentran sin resolver.

Sin embargo, si, con sin ayuda de un buen médico nutricionista y expertos en áreas como la psicología se consigue un ritmo de alimentación nutritiva adecuado, acorde a las necesidades personales de cada uno, se previenen los cambios de humor negativos y se favorecen las actitudes positivas. Por tanto, el equilibrio nutricional depende del equilibrio emocional.

De ahí que el objetivo que centra la nutrición emotiva sea conseguir una nutrición positiva para el cerebro y el sistema nervioso mediante alimentos inteligentes. Una vía directa al equilibrio emocional.

Nutrición emotiva es encontrar pautas positivas de alimentación que mantengan el equilibrio químico corporal y emocional. Se trata de establecer una serie de nutrientes que estimulen nuestro sistema y el organismo para que el cuerpo pueda evitar virus y afecciones y regular los propios sistemas neuroquímicos y neuroglandulares (hormonas, glándulas principales, neurotransmisores y sistema nervioso).

Un ritmo de alimentación equilibrado ayuda a la regeneración interna y hace posible que el cuerpo cada vez este más sano, con más fuerza y vitalidad. Además, otorga la posibilidad de prevenir los cambios de humor. Por tanto, no olvides que una buena alimentación te hará tener una vida más feliz y equilibrada.

¿Hay causas alimentarías que producen cambios de humor? Sí. Por ejemplo, cuando tenemos un bajo nivel de azúcar en la sangre

  1. Bajo nivel de azúcar en la sangre
  2. Aumento del ácido láctico (o síndrome de ansiedad producido por la leche)
  3. Disfunciones hepáticas
  4. Sistema inmunológico en peligro
  5. Intolerancia o alergia no identificada a algunos alimentos